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La tutoría al servicio de la atención a la diversidad: un servicio indispensable

Jueves, Abril 12th, 2012

Existen realidades en el ámbito educativo de las que no se pueden prescindir por muchos recortes que haya que realizar. Cuando se conoce de cerca la realidad de un colegio o un instituto, el día a día de su existir, las realidades que en él se fraguan (para bien o para mal), el hecho de ver amenazados algunos servicios, necesarios para ofrecer una enseñanza de calidad, individualizada y que responda a la diversidad presentes en las aulas, es normal que surja la incertidumbre y, como no, el miedo.

La tutoría y la orientación educativa son dos servicios que no siempre se han valorado y reconocido, pero que han sido capaces de prevenir e intervenir en muchos procesos de exclusión educativa y hacer realidad la necesaria atención a la diversidad y el “éxito escolar”. Hace unos meses cuando se convocaron en Andalucía  las oposiciones de acceso a la función docente en la etapa de Educación Secundaria y de Formación Profesional y ví que habían desaparecido las plazas de “orientadores” sentí una gran tristeza por las implicaciones que este hecho tiene. “Todo” no se puede resolver en el grupo, sino que es necesario espacios y tiempos para la atención individualizada y personalizada. Uno de los logros de estos últimos años ha sido crear estos espacios y tiempos y definir el perfil de la función orientadora y tutorizadora.

En estos últimos años he conocido a grandes profesionales, enarmorados/as de su profesión que han sabido hacer de la tutoría individualizada un ámbito de escucha, de acogida, para, desde las distancias cortas, educar y formar personas, ciudadanos y ciudadanas. Desde su labor personalizada han sabido caminar al ritmo de muchos/as alumnos/as que quizás caminaban más despacio para hacerlos/as llegar a alcanzar el “salario común de ciudadanía” que ha hecho posible el desenvolvimiento en nuestra sociedad.

Desde la tutoría han el ámbito propio para atender a la diversidad educativa como criterio de calidad en la educación. Comparto con vosotros la siguiente presentación que un día sirvió para describir las funciones o tareas del tutor/a que atiende a cada uno desde la especificidad de su proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

 

Desigualdad y exclusión, un desafío pendiente para la gestión educativa

Sábado, Abril 7th, 2012

La desigualdad y la exclusión son dos desafíos pendientes para la gestión educatica. La calidad  en la gestión lleva consigo plantear como horizonte que todos/as alcancen las competencias básicas que les ayudarán a vivir y a ejercer su realidad de ciudadanos/as. Pero siempre surge la pregunta ¿cómo realizar tal gestión?.

Hace unos años (2008)  tuve la suerte de participar en el Seminario Internacional Itinerante organizado con motivo del 30 aniversario de la creación de la Universidad Pedagógica Nacional de Méjico. Fueron días de intenso trabajo compartidos con los miembros de Innovación y Asesoría Educativa A.C., en los que pude conocer el imporante y constante trabajo realizado de cara a la mejora educatica desde la innovación y la asesoría.

Comparto la presentación que ofrecí en aquel encuentro. En ella se ofrece un acercamiento a la realidad de la exclusión educativa, no como un concepto abstracto, sino como un fenómeno educativo al que, desde la gestión de los centros, no podemos acercarnos de una forma atemporal y ahistórica. En efecto, la exclusión y el fracaso escolar son acontecimientos mediados por unas condiciones socioeducativas que los implicados en la gestión de los centros no pueden obviar. E rostro de la exclusión educativa nace y madura en el seno de una comunidad educativa (curriculum-programas, prácticas del profesorado, recursos y materiales, espacios y tiempos), rodeado de un entorno social y familiar indispensable para la compresión e intervención para prevenirlos y compensar las desigualdades.

 

 

Una mirada crítica a la realidad: la elocuencia de Bauman

Domingo, Diciembre 25th, 2011

Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo, ha sido capaz de conceptualizar la manera habitual de vivir de las sociedades contemporáneas.  Con el término “sociedad líquida” el autor denomina la forma propia del desarrollo de la sociedad, que en cuanto líquida, no mantiene por mucho tiempo su misma forma. Este tipo de sociedad determina una situación existencial en el que la vida de las personas se instala en una incertidumbre constante.  Bauman en esta entrevista nos brinda un diagnóstico certero, agudo y conmovedor de la situación actual.

Pautas para la intervención del profesorado de secundaria en ámbitos de exclusión educativa

Lunes, Octubre 10th, 2011
Entrada a un colegio (Tánger). Foto: José Antonio Casares

Entrada a un colegio (Tánger)

En estos días estoy recuperando algunas aportaciones, a modo de sugerencia para la intervención, que han nacido del contacto con docentes en contexto de exclusión educativa. En su día se recogieron en un artículo publicado en la revista argentina “Novedades Educativas”.  La intervención del docente en estas situaciones reviste diversas dimensiones que no conviene descuidar. El trabajo coordinado en el seno de un equipo interdisciplinar y el conocimiento del contexto que rodea al alumnado hará posible reescribir una historia de fracaso y exclusión educativa para abrirla a la nueva dimensión del crecimiento en todas sus dimensiones, para iniciar así, un camino que conduce a alcanzar las competencias básicas de ciudadanía. Señalamos algunos aspectos que el profesorado y el equipo de orientación educativa no puede desatender en su trabajo diario:

a) Priorizar la acción preventiva de las situaciones de riesgo de exclusión social entre iguales. En este sentido es necesario abordar un diagnóstico real que excede el ámbito del aula o de la asignatura impartida por parte de cada uno de los docentes para abrirse a un trabajo en equipo en el que están implicados el resto de profesores, los tutores y los equipos de orientación. En este diagnóstico se partirá de la evaluación de los elementos que confluyen y determinan esta situación de riesgo o vulnerabilidad: falta de habilidades sociales, capacidad de interrelación con sus compañeros, disposición al trabajo en grupo y a participar en actividades fuera del aula.

b) Establecer un plan de trabajo en el que intervengan todos los ámbitos educativos que confluyen en la vida de los adolescentes (escuela, familia, ámbitos no formales de educación). La coordinación de la escuela con la familia y otros espacios educativos permitirán abordar este tipo de problemáticas también fuera del contexto en el que surgen (Martos, 2005). La perspectiva de la familia, especialmente de los padres, así como el punto de vista de otros profesionales ofrecerán una perspectiva de análisis y comprensión muy rico para el profesorado del centro y los miembros del equipo de orientación para prevenir situaciones de exclusión entre iguales y comprender las problemáticas que rodean la vida de sus alumnos. De igual forma la colaboración de ámbitos permitirá trabajar de forma coordinada en cada uno de los escenarios en que discurre la vida del adolescente.

c) Redimensionar la tutoría como un ámbito de escucha y atención personalizada del alumno. La función tutorial no puede quedar constreñida al ámbito de lo estrictamente curricular, pues lo excede, sino que ha de encaminarse a ayudar a construir la identidad personal del alumno. Al hablar de identidad personal nos referimos a “la capacidad de sentirse y vivirse en la totalidad del ser, siendo conscientes y responsables e la existencia de un yo personal con características físicas, intelectuales, emocionales y de relación propias, tomando decisiones y opciones personales, profesionales y académicas libres y con soberanía personal” (Salas y Serrano, 2003, 134). Es decir, ayudar al alumno a madurar integralmente, en todas las dimensiones de su ser personal: cognitivas, sociales y afectivas.

d) Promover un estilo comunicativo y fluido entre el/la tutor/a y el/la alumno/a, o entre el profesorado y el alumnado. Las investigaciones al respecto manifiestan que un porcentaje alto de alumnos que se consideran excluidos por parte de sus compañeros no comunican a nadie esta situación, viviéndola en silencio. El intercambio del tutor o profesor con el alumno debería ser un ámbito propicio para este tipo de confidencias tan personales. Esto supone ser capaz de dar un giro al diálogo para dejar de hablar, a veces, de lo que se hace, para comenzar a hablar del “cómo te sientes”.

e) El profesorado ha de estar atento y vigilante al alumno/a en el que perciba problemas de integración en el aula. El docente, como agente dinamizador de la sesión de trabajo, primará el trabajo colaborativo sobre el individual, fomentando el cultivo de las capacidades de comunicación, aceptación y respeto entre iguales.

f) Siempre es beneficioso establecer programas educativos transversales a las distintas materias, que promuevan la adquisición de estrategias comunicativas y habilidades sociales que eviten los procesos de exclusión entre iguales.

g) Fomentar entre el alumnado la necesidad de comunicar al profesorado,  al tutor o al equipo de orientación las situaciones de exclusión que detecten entre sus compañeros.

Fuentes:

 MARTOS, J.M. (2005): «La tutorización de adolescentes en ámbitos no formales de educación», Novedades Educativas, 189 (septiembre) 12-13.

MARTOS, J.M. (2007). Cuando «escuela» se escribe con «e» de exclusión. Perspectivas de intervención. Novedades Educativas 197 (Mayo) 34-36.

SALAS, B., y SERRANO, I (2003): «La tutoría y el aprendizaje autónomo en Secundaria. La tutoría como área de desarrollo humano», en L. Alanís (coord.), Debate sobre la ESO. Luces y sombras de una etapa educativa. Madrid: Akal, 133-144.

No volvamos a escribir “escuela” con “e” de “exclusión”

Domingo, Septiembre 25th, 2011
Exclusión. Foto: Jose M. Martos

Exclusión. Foto: Jose M. Martos

 

Estos días convulsos del comienzo de curso escolar 2011-2012, en el que se suceden las noticias de los recortes que afectarán al ámbito educativo,  me hacían recordar las palabras con las que iniciaba una  aportación a la revista Novedades Educativas en el año 2007:

Cuando “escuela” se escribe con “e” de exclusión nos invade espontáneamente un sentimiento de perplejidad al percatarnos, una vez más, de que en nuestra sociedad, junto a las situaciones de bienestar y abundancia, perviven otras de desigualdad que afectan a muchas personas en el ámbito social, económico y cultural. Los procesos  de exclusión abandonan al borde del camino a muchos sujetos y colectivos privándolos de alcanzar las mínimas cotas de bienestar material, personal y social que les conduzcan a vivir de una forma digna y autónoma. Afirmar que, en algunos casos, escuela se escribe con “e” de exclusión lleva consigo una doble exigencia en la que todas las personas que intervienen en el proceso educativo se encuentre implicadas: por una parte abordar la difícil tarea de diagnosticar y comprender el complejo y poliédrico mundo de la exclusión en el ámbito educativo; por otra parte, y a la luz de este primer momento, establecer unas líneas de actuación e intervención que prevengan las situaciones de exclusión educativa  que garanticen una educación básica, indispensable, común y obligatoria que contribuya a que nadie se quede excluido de alcanzar las competencias necesarias para ser un ciudadano de pleno derecho” (Martos, 2007: 34)

Pero, ¿a quién tocarán de lleno los recortes? ¿Se  reducirán programas y proyectos, que han constituido todo un avance para garantizar la atención a la diversidad, la prevención frente a la exclusión educativa como pórtico de la exclusión social? ¿Veremos reducido el número de docentes, que desde su dedicación y profesionalidad dinamizan las medidas de compensación educativa que a tantas alumnas y alumnos  han ayudado a culminar la etapa de educación obligatoria?  ¿Se verá afectada la acción tutorial, ámbito de ayuda, escucha, y acompañamiento personalizado alumno/a-tutor/a? Estas y otras preguntas no dejan de rondar por mi cabeza estos días.

Pero junto al anuncio de recortes llegan noticias contradictorias, que hablan de excelencia educativa, pero una excelencia que se dirige sólo a unos pocos. ¡Qué contradicciones tiene esta vida! Muchas veces me he preguntado qué es la excelencia educativa, qué es la calidad de la educación. Entre estos interrogantes siempre me resultan iluminadoras las palabras del profesor Juan Manuel Escudero:

Una calidad justa y equitativa es, sin embargo, más imperativa en la enseñanza obligatoria. Es en ella donde ha de garantizarse a todos una educación de base (no de mínimos), que abra las puertas a la formación y al aprendizaje sucesivo, al desarrollo y la participación de los ciudadanos en las  distintas esferas de la vida personal y social. Garantizarla como un valor intrínseco, supone reconocerla efectivamente como un derecho de la ciudadanía. Y además, tiene un valor instrumental: habilita, provee recursos y capacidades para el acceso y la participación responsable en todos los demás derechos civiles, sociales, políticos y económicos” (Escudero 2005: 15).

La calidad no puede estar reñida con la equidad, ni una situación económica dificultosa puede poner en peligro la garantía de que toda la ciudadanía alcancen las competencias básicas que serán el cimiento de los ulteriores desarrollos personales, sociales y profesionales.

El contacto con el mundo educativo y en estos momentos con la formación en el mundo del trabajo me han hecho constatar las consecuencias reales que tienen en la trayectoria personal y profesional de muchas personas el no haber alcanzado dichas competencias. Quizás este sea uno de los principales problemas a la hora de intervenir en esta difícil situación de desempleo, ya que muchas de las medidas que se proponen para mejorar la empleabilidad y propiciar la recualificación profesional, no tienen en cuenta esta situación de muchos desempleados y desempleadas.

Por estas razones y muchas otras, y ante la situación de recortes, una llamada a que estos no sean la excusa para olvidar la dimensión equitativa de la educación. Por favor, no volvamos a escribir “escuela” con “e” de exclusión, no cerremos la puerta a que todos alcancen las competencias básicas de ciudadanía que permitirán poner los cimientos de un verdadero progreso en todos los ámbitos sociales.

José M. Martos Ortega

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

ESCUDERO, J.M. (2005), Valores institucionales de la escuela pública: ideales que hay que precisar y políticas a realizar, en  ESCUDERO, J.M. y otros: Sistema educativo y democracia: alternativas para un sistema escolar democrático. Barcelona: Octaedro, pp. 9-39.

MARTOS, J.M. (2007). Cuando «escuela» se escribe con «e» de exclusión. Perspectivas de intervención. Novedades Educativas 197 (Mayo 2007) 34-36.

Puerta de acceso a la Iglesia del Salvador del Albaicín (Granada). Foto: Jose M. Martos

Puerta de acceso a la Iglesia del Salvador del Albaicí­n (Granada). Foto: Jose M. Martos