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La tutoría al servicio de la atención a la diversidad: un servicio indispensable

jueves, abril 12th, 2012

Existen realidades en el ámbito educativo de las que no se pueden prescindir por muchos recortes que haya que realizar. Cuando se conoce de cerca la realidad de un colegio o un instituto, el día a día de su existir, las realidades que en él se fraguan (para bien o para mal), el hecho de ver amenazados algunos servicios, necesarios para ofrecer una enseñanza de calidad, individualizada y que responda a la diversidad presentes en las aulas, es normal que surja la incertidumbre y, como no, el miedo.

La tutoría y la orientación educativa son dos servicios que no siempre se han valorado y reconocido, pero que han sido capaces de prevenir e intervenir en muchos procesos de exclusión educativa y hacer realidad la necesaria atención a la diversidad y el “éxito escolar”. Hace unos meses cuando se convocaron en Andalucía  las oposiciones de acceso a la función docente en la etapa de Educación Secundaria y de Formación Profesional y ví que habían desaparecido las plazas de “orientadores” sentí una gran tristeza por las implicaciones que este hecho tiene. “Todo” no se puede resolver en el grupo, sino que es necesario espacios y tiempos para la atención individualizada y personalizada. Uno de los logros de estos últimos años ha sido crear estos espacios y tiempos y definir el perfil de la función orientadora y tutorizadora.

En estos últimos años he conocido a grandes profesionales, enarmorados/as de su profesión que han sabido hacer de la tutoría individualizada un ámbito de escucha, de acogida, para, desde las distancias cortas, educar y formar personas, ciudadanos y ciudadanas. Desde su labor personalizada han sabido caminar al ritmo de muchos/as alumnos/as que quizás caminaban más despacio para hacerlos/as llegar a alcanzar el “salario común de ciudadanía” que ha hecho posible el desenvolvimiento en nuestra sociedad.

Desde la tutoría han el ámbito propio para atender a la diversidad educativa como criterio de calidad en la educación. Comparto con vosotros la siguiente presentación que un día sirvió para describir las funciones o tareas del tutor/a que atiende a cada uno desde la especificidad de su proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

 

Acompañamiento y tutorización de adolescentes en ámbitos no formales de educación

lunes, septiembre 26th, 2011
Esculturas en bronce de unos jóvenes (Catedral de Haarlem). Foto: Jose M. Martos

Esculturas en bronce de unos jóvenes (Catedral de Haarlem). Foto: Jose M. Martos

El inicio de curso supone el comienzo de las actividades con adolescentes en distintos ámbitos de educación no formal (asociaciones juveniles, ludotecas, grupos de ocio y tiempo libre, etc). Es un momento propicio para redescubrir   y revalorizar la labor de tantos educadores que acompañan, al hilo de la vida, a muchos adolescentes.  La investigación con educadores, y el contacto con ellos,  me hicieron extraer unos indicadores que determinan la especificidad de su misión. En su momento los plasmé en un artículo publicado en la revista Novedades Educativas. Ahora los recupero, a modo de sugerencia, con la intención de compartirlos para ofrecer algunas líneas de actuación que nacen de la práctica del acompañamiento. Intento, a su vez, hacer resonar las voces de los implicados en estos procesos de aprendizaje, para no perder la frescura de las buenas  prácticas y del día a día de su trabajo:

a) El acompañamiento y autorización no puede ser una acción aislada sino en continuidad con las actividades que se realizan en el programa de educación no formal específico. “En nuestra asociación juvenil dedicamos un día al mes para hablar de nosotros, de nuestras inquietudes y de los aspectos que van surgiendo al hilo del programa educativo. Normalmente, después de estos encuentros, casi siempre se queda alguien para comentar conmigo alguno de esos aspectos“.

 b) Para desempeñar su tarea el educador debe cultivar unas cualidades humanas que la faciliten de cara a los adolescentes: autenticidad, aceptación positiva, empatía, madurez, responsabilidad, objetividad, tolerancia.

c) La eficacia de la tarea tutorizadora del educador está vinculada la formación y a la preparación teórico-práctica, psicológica y pedagógica para el acompañamiento del adolescente; tarea para la que, con frecuencia, no ha sido preparado. “En la medida que me implicaba en esta manera de trabajar con jóvenes, me iban surgiendo una serie de necesidades formativas que me empujaban a un reciclaje continuo y a reflexionar sobre mi propia profesión“.

d) El educador ha de huir de la eficacia inmediata en su labor de acompañamiento. Su trabajo es a largo plazo, es una inversión de futuro que tendrá su fruto. “Uno  de los indicadores de que la línea de trabajo que seguimos es interesante es que muchos de los chicos y chicas que participaron en nuestros grupos siguen viniendo y acompañando a otros compañeros menores

e) El educador cuidará la maduración integral del adolescente, que es el criterio de calidad de todo proceso educativo.

 f) La tutorización y el acompañamiento, en estos contextos, se realiza al hilo de la vida del grupo, de forma espontánea. En este sentido el educador deberá de hacerse el encontradizo para todo aquel que lo necesite buscar, permaneciendo cercano y mostrando una actitud de apertura. Un educador me comentaba que “el trayecto de autobús, con motivo de una excursión,  era un momento propicio para comentar problemas personales, compartir experiencias, para exponer dudas desde la especial complicidad que surge al compartir dos asientos contiguos durante un largo tiempo“.

g) El acompañamiento lleva consigo unas grandes dosis de escucha, de paciencia, para ofrecer una palabra de ánimo y optimismo que capacite al adolescente para afrontar la difícil tarea de construcción de su identidad con responsabilidad.

h) Por medio del diálogo sosegado, el educador descubrirá los centros de interés de los adolescentes para integrarlos en los procesos educativos. De esta forma los itinerarios formativos ganarán en significatividad y realismo. “Las conversaciones con los miembros de mi grupo me ayudaban a ir conociendo cuáles eran sus inquietudes, sus dudas, sus miedos, en definitiva, aquello que verdaderamente les importaba e incidía en sus vidas. A partir de aquí trataba de integrar todo esto en el programa que estábamos realizando“.

i) El educador que realiza la labor de tutoría y acompañamiento en contextos no formales de educación debe trabajar de manera coordinada con los tutores escolares y los padres.

j) Como esta tarea es bastante compleja es necesaria la inserción de estos profesionales en el seno de equipos de trabajo y de reflexión para intercambiar experiencias, aprendizajes, recursos y dudas.

José M. Martos Ortega

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

MARTOS, J.M. (2006).La tutorización de adolescentes en ámbitos no formales de educación. Novedades Educativas, 189, 12-13.