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	<title>Comentarios en: Las ciudades invisibles: el poder del relato</title>
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		<title>Por: Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; La ciudad de los signos</title>
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		<dc:creator>Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; La ciudad de los signos</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Nov 2009 20:20:46 +0000</pubDate>
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		<description>[...] (Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles) [...] </description>
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		<title>Por: Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; El humor de la mirada</title>
		<link>http://www.aristas.org/sentido/las-ciudades-invisibles-el-poder-del-relato#comment-116</link>
		<dc:creator>Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; El humor de la mirada</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 10:04:43 +0000</pubDate>
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		<description>[...] (Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles). [...] </description>
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		<title>Por: Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; Los deseos ya son recuerdos</title>
		<link>http://www.aristas.org/sentido/las-ciudades-invisibles-el-poder-del-relato#comment-115</link>
		<dc:creator>Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; Los deseos ya son recuerdos</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Oct 2009 22:47:21 +0000</pubDate>
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		<description>[...] &#8220;Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallos degeneran en riñas sangrientas entre os que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos&#8221; (Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles). [...] </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] &#8220;Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallos degeneran en riñas sangrientas entre os que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos&#8221; (Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles). [...]</p>
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		<title>Por: Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; La ciudad sin figuras</title>
		<link>http://www.aristas.org/sentido/las-ciudades-invisibles-el-poder-del-relato#comment-114</link>
		<dc:creator>Aristas del corazón &#187; Archivo del blog &#187; La ciudad sin figuras</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 06:57:10 +0000</pubDate>
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		<description>[...] hombre que viaja y no conoce todavía la ciudad que le espera al cabo del camino, se pregunta cómo será el palacio real, el cuartel, el molino, [...] </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] hombre que viaja y no conoce todavía la ciudad que le espera al cabo del camino, se pregunta cómo será el palacio real, el cuartel, el molino, [...]</p>
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