El misterio de la creación artística
Curación de la suegra de Pedro. Fresco bizantino en la ciudad de Mistra (Grecia, Julio, 2009). Foto: Jose Antonio Casares
El escritor austriaco Stefan Zweig pronunció una conferencia en Buenos Aires en la que abordó lo que el denomina “el misterio de la creación artística”. En dicha conferencia Zweig pone sobre el tapete una cuestión apasionante, no carente de dificultad, que desde distintos ámbitos se plantea continuamente: ¿es posible conocer el proceso interior que vive un artista mientras crea, gesta y da a luz una obra de arte?. El autor, consciente de la dificultad que alberga esta tarea que desborda los límites de nuestra capacidad, pero a la vez necesaria para conocer el sentido que encierra una obra de arte, propone un camino de acercamiento a dicha realidad por medio de un proceso de reconstrucción a través de los indicios que poseemos. La reconstrucción permitirá acercarnos, de forma parcial y fragmentaria, al universo interior que está en el origen de una creación artística y que la posibilita:
“Creo que no hay entre todos ustedes uno solo que no se hubiera preguntado una y otra vez consciente e inconscientemente cómo nacen tales obras inmortales, ya sea porque en una galería de arte haya estado frente a la obra de un Rembrandt, un Goya, un Greco, ya sea porque un poema haya conmovido las profundidades de su alma o porque escuchara con el alma abierta una sinfonía de Mozart o de Beethoven. Creo que han de ser pocos los que no se han formulado la pregunta: ¿Cómo podía un hombre igual a mí, un simple mortal, formar esa obra inmortal con unos pocos colores, con unas pocas notas, con unos cuantos centenares de palabras? ¿Qué sucedió en su interior en esas horas de la creación y cuán misteriosas deben ser esas horas? Creo que todos ustedes se han preguntado esto alguna vez, y hasta me atrevo a afirmar que carece de capacidad para comprenderla en verdad todo aquel que, en presencia de una obra de arte grande, no se formule tal pregunta. Por este motivo, nos deberíamos acercar a toda obra de arte con una doble sensación. Por una parte, deberíamos sentir, con una sensación de gran humildad, que se trata de algo extraterrenal, de un milagro; pero al mismo tiempo deberíamos esforzarnos también por comprender con toda nuestra fuerza espiritual cómo pudo ser ese milagro divino lograrse por un ser humano. Pues la máxima virtud del espíritu humano consiste en procurar hacerse comprensible a sí mismo lo que en un principio le parece incomprensible.
Queda entonces por saber si somos capaces de imaginarnos cómo han nacido las grandes obras de arte que conmueven a nuestra alma. ¿Podemos imaginarnos lo que ha acontecido en el alma de un Shakespeare, de un Cervantes, de un Rembrandt, mientras creaban sus obras imperecederas? A ello puedo contestar rotundamente: ‹No, es imposible. No podemos imaginárnoslo›. La concepción de un artista es un proceso interior. Tiene lugar en el espacio aislado e impenetrable de su cerebro, de su cuerpo. La creación artística es un acto sobrenatural es una esfera espiritual que se sustrae a toda observación. Tan imposible nos resulta explicar el elemento prístino de la fuerza creadora, como en el fondo nos es imposible decir qué es la electricidad o la fuerza o la gravitación o la energía magnética. Todo cuanto podemos hacer se reduce a comprobar ciertas leyes y formas en que se manifiesta aquella ignota fuerza elemental. Por eso no quiero despertar en ustedes esperanzas demasiado grandes. Prefiero decirles desde el comienzo: Toda nuestra fantasía y toda nuestra lógica no pueden facilitarnos sino una idea insuficiente del origen de una obra de arte. No nos es dado descifrar este, el misterio más luminoso de la humanidad; acaso no podamos más que comprobar su sombra terrenal. No estamos en condiciones de participar del acto creador artístico; sólo podemos tratar de reconstruirlo, exactamente como nuestros hombres de ciencia tratan de reconstruir, al cabo de miles y miles de años, unos mundos desaparecidos y unos astros apagados”
(Stefan Zweig, El misterio de la creación artística. Ediciones Elephan.com. 199, pag. 7-9)
Tags: búsqueda, epifanía, reconstrucción, sentido


noviembre 12th, 2009 a 15:03
[...] Zweing al acercarse al misterio de la creación artística plantea una nueva cuestión que con frecuentemente nos acecha ante la contemplación de una obra de [...]
febrero 10th, 2010 a 22:02
[...] para no perder ninguno elemento de los que intervienen. A la hora de acercarnos a la poliédrica y misteriosa realidad de la creación artística, con frecuencia, surgen voces que ofrecen visiones parciales que contemplan de manera [...]