Archivo de la categoría ‘Narratividad’

Historia vivida y relato

Lunes, octubre 12th, 2009

Escena de la vida cotidiana en la Alpujarra (Cañar, Granada. Octubre, 2009). Foto Jose Martos

Escena de la vida cotidiana en la Alpujarra (Cañar, Granada. Octubre, 2009). Foto Jose Martos

“Ante todo hay que distinguir claramente entre la historia real de una vida y el relato que se hace de ella en ciertas circunstancias precisas. Nosotros, frente a cierta moda ‹‹textualista›› que niega a la historia de una persona cualquier realidad objetiva y defiende que las únicas realidades conocibles son las realidades discursivas formadas por los discursos mismos (considerados como textos), partiremos de la afirmación llamada ‹‹realista››, según la cual la historia de una persona (y también  de una ciudad, de una institución o de un país) posee una realidad previa a la forma en que se cuenta e independientemente de ella. Más que tomar esta afirmación  como si fuera una hipótesis y tratar de demostrar su validez, lo que nos llevaría demasiado lejos, nos contentaremos con darle aquí la condición de postulado (Roos, 1994). Si eso no se admitiera se pondría en entredicho al mismo tiempo todo un sector ‹‹objetivista›› de las ciencias sociales. Sólo aceptando el postulado realista se puede hacer progresar el conocimiento de las relaciones sociales objetivas.
Al multiplicar los relatos de vida de personas que se hallan o se han hallado en situaciones sociales similares, o participando en el mismo mundo social, y al centrar sus testimonios en esas situaciones se trata de sacar provecho de los conocimientos que ellas han adquirido mediante su experiencia directa de ese mundo o de esas situaciones, sin enredarse por ello en su necesaria singularidad, ni en el carácter inevitablemente subjetivo de su relato. El relacionar numerosos testimonios sobre la experiencia vivida de una misma situación social por ejemplo, se podrán superar sus singularidades para lograr, mediante una construcción progresiva, una representación  sociológica de los componentes sociales (colectivos) de la situación.”

(D. Bertaux, Los relatos de vida. Perspectiva etnosociológica)

La narración del tiempo

Viernes, octubre 9th, 2009

Mosaico de la Iglesia de San Salvador de Chora (Estambul. Enero 2009). El mosaico refleja algunas escenas de la vida de Cristo.

Mosaico de la Iglesia de San Salvador de Chora (Estambul. Enero 2009). El mosaico refleja algunas escenas de la vida de Cristo.

A lo largo del desarrollo de las culturas de las que somos herederos, el acto de narrar no ha dejado de ramificarse en géneros literarios cada vez más específicos. Esta fragmentación plantea a los filósofos un problema central, dada la importante dicotomía que divide el campo narrativo y que opone tajantemente, por una parte, los relatos que tienen una pretensión de verdad comparable a la de los discursos descriptivos que se usan en las ciencias -pensemos en la historia y los géneros literarios afines a la biografía y a la autobiografía- y, por otra, los relatos de ficción, como la epopeya, el drama, el cuento y la novela, por no decir ya los modos narrativos que emplean un medio distinto al lenguaje: el cine, por ejemplo, y, eventualmente, la pintura y otras artes plásticas. Contra esta interminable división, planteo la hipótesis de que existe una unidad funcional entre los múltiples modos y géneros narrativos. Mi  hipótesis básica al respecto es la siguiente: el carácter común de la experiencia humana, señalado, articulado y aclarado por el acto de narrar en todas sus formas, es su carácter temporal. Todo lo que se cuenta sucede en el tiempo, arraiga en el mismo, se desarrolla temporalmente; y lo que se desarrolla en el tiempo puede narrarse. Incluso cabe la posibilidad de que todo proceso temporal sólo se reconozca como tal en la medida en que pueda narrarse de un modo u otro. Esta supuesta reciprocidad entre narratividad y temporalidad constituye el tema de Tiempo y relato. Por limitado que sea el problema, en comparación  con la gran amplitud de usos reales y potenciales  del lenguaje, resulta realmente inmenso. Reúne en un mismo rótulo, problemas que habitualmente se abordan con títulos diferentes: epistemología del conocimiento histórico, crítica literaria aplicada a las obras de ficción, teoría del tiempo (dispersas, a su vez, entre la cosmología, la física, la biología, la psicología o la sociología). Al tratar la cualidad temporal de la experiencia como referente común  de la historia y de la ficción, uno en un mismo problema ficción, historia y tiempo,”

(P. Ricoeur, Narratividad, fenomenología y hermenéutica)

Narrar

Domingo, septiembre 27th, 2009

Lauda sepulcrar en la que se representa una escena familiar en la que una madre narra historias a su hijo (Museo Arqueológico de Atena. Julio, 2009)

Lauda sepulcrar en la que se representa una escena familiar en la que una madre narra historias a su hijo (Museo Arqueológico de Atena. Julio, 2009)

“Contar historias, sin más, por el puro placer de narrar, es una pasión tan antigua y universal como el goce de oírlas. Y al ser el hombre, por naturaleza, contador y receptor de historias, podemos imaginar que los primeros cuentos nacieron en las largas noches de los tiempos primigenios en que, alrededor del fuego de una caverna, los primitivos cazadores contaban oral y gestualmente algún suceso real o fantástico: el riesgo de una peligrosa aventura de caza, el espanto sobrecogedor ante la luz del relámpago y el estruendo del trueno o la fascinación por la inmensidad insondable y desconocida del mar. Los relatos eran dirigidos a los miembros de la tribu, encandilados oyentes de aquellas historias que, en las cavernas y alrededor del fuego, amenizaban sus precarias vidas y las medrosas horas de las noches interminables. Porque, como decía una vieja narradora quechua: «los cuentos se contaban -sobre todo- para dormir el miedo».

La imaginación, la fantasía, la curiosidad, la atracción y el temor por lo maravilloso y misterioso son capacidades propias del hombre en todo tiempo y lugar, como también lo son la necesidad de distracción, de evasión y de expresar las emociones. Pues bien, los relatos orales, los viejos cuentos, han servido para dar salida y colmar en parte dichas capacidades y necesidades, de las que surge imperiosamente la facultad de narrar y también de escuchar”.

(Miguel Díez, Los viejos -y siempre nuevos- cuentos populares)

Introspección

Miércoles, junio 3rd, 2009
Entrada a una gruta Sintra (Portugal. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

Entrada a una gruta Sintra (Portugal. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

“La escritura es una larga introspección, es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia, una lenta meditación. Escribo a tientas en el silencio y por el camino descubro partículas de verdad, pequeños cristales que caben en la palma de una mano y justifican mi paso por el mundo.”
(Isabel Allende, Paula)

Mi país inventado

Martes, junio 2nd, 2009
Porto (Junio 2007). Foto: Jose Martos

Porto (Junio 2007). Foto: Jose Martos

en el lento ejercicio de la escritura he lidiado con mis demonios y obsesiones, he explorado los rincones de la memoria, he rescatado historias y personajes del olvido, me he robado las vidas ajenas y con toda esa materia he construido un sitio que llamo mi patria. De allí soy.”

(Isabel Allende, Mi país inventado)