Archivo del mes octubre, 2011

¿Es necesario un cambio de paradigma educativo?

Domingo, octubre 23rd, 2011

Esta tarde navegando en internet he encontrado un sugerente video que ha suscitado en mí innumerables cuestiones. Todas ellas se pueden resumir en una central: ¿es necesario un cambio de paradigma educativo? ¿La cultura que inspira las instituciones educativas responde al modelo antropológico, y por consiguiente, de aprendizaje en el que estamos inmersos contextualmente? Creo, que tal y como afirma la aportación que desarrolla este vídeo, es hora de romper la división que pone en contraposición “lo académico” con lo “no académico”. Mientras no exista un cambio de paradigma no podrá existir un cambio en el modelo de aprendizaje.

Pautas para la intervención del profesorado de secundaria en ámbitos de exclusión educativa

Lunes, octubre 10th, 2011
Entrada a un colegio (Tánger). Foto: José Antonio Casares

Entrada a un colegio (Tánger)

En estos días estoy recuperando algunas aportaciones, a modo de sugerencia para la intervención, que han nacido del contacto con docentes en contexto de exclusión educativa. En su día se recogieron en un artículo publicado en la revista argentina “Novedades Educativas”.  La intervención del docente en estas situaciones reviste diversas dimensiones que no conviene descuidar. El trabajo coordinado en el seno de un equipo interdisciplinar y el conocimiento del contexto que rodea al alumnado hará posible reescribir una historia de fracaso y exclusión educativa para abrirla a la nueva dimensión del crecimiento en todas sus dimensiones, para iniciar así, un camino que conduce a alcanzar las competencias básicas de ciudadanía. Señalamos algunos aspectos que el profesorado y el equipo de orientación educativa no puede desatender en su trabajo diario:

a) Priorizar la acción preventiva de las situaciones de riesgo de exclusión social entre iguales. En este sentido es necesario abordar un diagnóstico real que excede el ámbito del aula o de la asignatura impartida por parte de cada uno de los docentes para abrirse a un trabajo en equipo en el que están implicados el resto de profesores, los tutores y los equipos de orientación. En este diagnóstico se partirá de la evaluación de los elementos que confluyen y determinan esta situación de riesgo o vulnerabilidad: falta de habilidades sociales, capacidad de interrelación con sus compañeros, disposición al trabajo en grupo y a participar en actividades fuera del aula.

b) Establecer un plan de trabajo en el que intervengan todos los ámbitos educativos que confluyen en la vida de los adolescentes (escuela, familia, ámbitos no formales de educación). La coordinación de la escuela con la familia y otros espacios educativos permitirán abordar este tipo de problemáticas también fuera del contexto en el que surgen (Martos, 2005). La perspectiva de la familia, especialmente de los padres, así como el punto de vista de otros profesionales ofrecerán una perspectiva de análisis y comprensión muy rico para el profesorado del centro y los miembros del equipo de orientación para prevenir situaciones de exclusión entre iguales y comprender las problemáticas que rodean la vida de sus alumnos. De igual forma la colaboración de ámbitos permitirá trabajar de forma coordinada en cada uno de los escenarios en que discurre la vida del adolescente.

c) Redimensionar la tutoría como un ámbito de escucha y atención personalizada del alumno. La función tutorial no puede quedar constreñida al ámbito de lo estrictamente curricular, pues lo excede, sino que ha de encaminarse a ayudar a construir la identidad personal del alumno. Al hablar de identidad personal nos referimos a “la capacidad de sentirse y vivirse en la totalidad del ser, siendo conscientes y responsables e la existencia de un yo personal con características físicas, intelectuales, emocionales y de relación propias, tomando decisiones y opciones personales, profesionales y académicas libres y con soberanía personal” (Salas y Serrano, 2003, 134). Es decir, ayudar al alumno a madurar integralmente, en todas las dimensiones de su ser personal: cognitivas, sociales y afectivas.

d) Promover un estilo comunicativo y fluido entre el/la tutor/a y el/la alumno/a, o entre el profesorado y el alumnado. Las investigaciones al respecto manifiestan que un porcentaje alto de alumnos que se consideran excluidos por parte de sus compañeros no comunican a nadie esta situación, viviéndola en silencio. El intercambio del tutor o profesor con el alumno debería ser un ámbito propicio para este tipo de confidencias tan personales. Esto supone ser capaz de dar un giro al diálogo para dejar de hablar, a veces, de lo que se hace, para comenzar a hablar del “cómo te sientes”.

e) El profesorado ha de estar atento y vigilante al alumno/a en el que perciba problemas de integración en el aula. El docente, como agente dinamizador de la sesión de trabajo, primará el trabajo colaborativo sobre el individual, fomentando el cultivo de las capacidades de comunicación, aceptación y respeto entre iguales.

f) Siempre es beneficioso establecer programas educativos transversales a las distintas materias, que promuevan la adquisición de estrategias comunicativas y habilidades sociales que eviten los procesos de exclusión entre iguales.

g) Fomentar entre el alumnado la necesidad de comunicar al profesorado,  al tutor o al equipo de orientación las situaciones de exclusión que detecten entre sus compañeros.

Fuentes:

 MARTOS, J.M. (2005): «La tutorización de adolescentes en ámbitos no formales de educación», Novedades Educativas, 189 (septiembre) 12-13.

MARTOS, J.M. (2007). Cuando «escuela» se escribe con «e» de exclusión. Perspectivas de intervención. Novedades Educativas 197 (Mayo) 34-36.

SALAS, B., y SERRANO, I (2003): «La tutoría y el aprendizaje autónomo en Secundaria. La tutoría como área de desarrollo humano», en L. Alanís (coord.), Debate sobre la ESO. Luces y sombras de una etapa educativa. Madrid: Akal, 133-144.