Archivo del mes junio, 2009

Contemplación solitaria

domingo, junio 28th, 2009
Detalle del conjunto escultórico de una de las fuentes de la Plaza de Don Pedro IV, conocida como Rossio (Lisboa, abril 2009). Foto: Jose M. Martos

Detalle del conjunto escultórico de una de las fuentes de la Plaza de Don Pedro IV, conocida como Rossio (Lisboa, abril 2009). Foto: Jose M. Martos

“Son varias las cosas que pueden significarse con la palabra estilo, o mejor quizá, éste puede ser detectado en niveles diferentes. El más profundo de ellos radica en el seno del individuo, de cada individuo único, y se revela como aquella visión del mundo y actitud frente al mundo que le es peculiar; mientras que el nivel más superficial se encuentra, por lo que atañe a los escritores, en el arreglo de las palabras que componen textos poéticos. Ahora bién, a partir siempre del nivel básico, que es inmodificable, la expresión personal depende en grados diversos de la voluntad (en cuyo sentido puede hablarse de una “voluntad de estilo”). Por lo pronto, tal expresión tiene que acomodarse a los usos idiomáticos generales que garantizan la comunicación, es decir, la inteligibilidad de lo expresado; y esos usos son dados en un cierto ámbito histórico, temporal y especialmente delimitado, dentro del cual se encuentran en vigor unas pautas estéticas que constituyen el estilo literario de la época. El escritos nuevo tiene que trabajar con el lenguaje común y asumir las vigencias literarias de su tiempo, a cuya alteración contribuirá eventualmente con su propia obra. […] Instalado plenamente en la actualidad histórica, he contribuido a promoverlas espontáneamente y por propia iniciativa, siquiera sea en la medida mínima que mis facultades me permiten. Dicho en otras palabras: cuanto he producido en el terreno de la creación imaginativa después de la guerra civil no responde tanto a las incitaciones de un determinado ambiente literario como a un solitario impulso brotado de dentro, a una necesidad interna de esclarecer mis propias circunstancias vitales. Tan desolada libertad se debió en parte, sin duda, a mi carácter personal y probablemente hubiera llegado a alcanzarla de todas maneras; pero en parte fue precipitada también por las condiciones del exilio. Y hablar de las condiciones del exilio no me refiero a la situación individual del escritor desarraigado (la metáfora del desarraigo, que identificaba al ser humano, pensante y semoviente, con un vegetal siempre me ha molestado un poco), sino a la situación general del que ese exilio es un efecto. ¿Será necesario evocarla? Por lo que en particular nos concierne, la antigua república de las letras había quedado desmantelada, dejando a la intemperie sus ciudadanos. Y la destrucción ocurrida primero en España pronto se extendería, con la segunda guerra mundial, a los demás países. Mi obra entonces, y a partir de entonces, ha respondido a las perplejidades de mi propia estación en el mundo, procurando explicarse éste. Es una especie de meditación solitaria; o mejor dicho, no meditación, sino expectación, contemplación solitaria” (Francisco Ayala, Conversaciones).

Admiración

sábado, junio 20th, 2009
El pensador (Rodin)

El pensador (Rodin)

Y así vemos ya más claramente la condición de la filosofía: admiración, sí, pasmo ante lo inmediato, para arrancarse violentamente de ello y lanzarse a otra cosa, a una cosa que hay que buscar y perseguir, que no se nos da, qu no regala su presencia. Y aquí empieza ya el afanoso camino, el esfuerzo metódico por esta captura de algo que no tenemos, y necesitamos tener, con tanto rigor, que nos hace arrancarnos de aquello que tenemos ya sin haberlo perseguido
(María Zambrano, Filosofía y poesía).

Las ciudades invisibles: el poder del relato

lunes, junio 15th, 2009
Vista de Estambul desde el Puerto de Karaköy (enero 2009). Foto: Jose Martos

Vista de Estambul desde el Puerto de Karaköy (enero 2009). Foto: Jose Martos

Las ciudades invisibles (Madrid: Ediciones Siruela) de Ítalo Calvino (1972) es una crónica viajera en las que Marco Polo hace un retrato de las ciudades que ha conocido en sus viajes . Por medio de sus narraciones el embajador dibuja para Kublai Kan, emperador de los tártaros, distintos esbozos que reflejan los anhelos que hacen soñar al dignatario, inmerso en un mar desolación y frustracción ante la situación circundante. Las palabras de Marco Polo reflejan el reverso de la realidad, la otra cara enigmática del “factum” o del acontecer, para mostrar un horizonte esperanzador al dignatario.

Calvino describe bellamente la relación tan sugerente que existe entre el emperador ,que ve como su imperio se desmorona, y el aventurero que le hace soñar con algo nuevo, con una reconstrucción de su reino y de los anhelos y esperanzas de quienes lo habitan: “No es que Kublai Kan crea en todo lo que dice Marco Polo cuando le describe las ciudades que ha visitado en sus embajadas, pero es cierto que el emperador de los tártaros sigue escuchando al joven veneciano con más curiosidad y atención que a ningún otro de sus mesajeros o exploradores, En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud desmesurada de los territorios que hemos conquistado, a la melancolía y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y comprenderlos; una sensación como de vacío que nos acomete una noche junto con el olor de los elefantes después de la lluvia y de la ceniza de sándalo que se enfría en los braseros; un vértigo que hace temblar los ríos y las montañas historiados en la leonada grupa de planisferios, enrolla uno sobre otro los despachos que anuncian el derrumbarse de los últimos ejércitos enemigos de derrota en derrota y resquebraja el lacre de los sellos de reyes a quienes jamás hemos oído nombrar, que imploran la protección de nuestras huestes triunfantes a cambio de tributos anuales en metales preciosos, cueros curtidos y caparazones de tortugas; es el momento desesperado en que se descubre que ese imperio que nos había parecido la suma de todas las maravillas es una destrucción sin fin ni forma, que su corrupción está demasiado gangrenada para que nuestro cetro pueda ponerle remedio, que el triunfo sobre los soberanos enemigos nos ha hecho herederos de su larga ruina. Sólo en los informes de Marco Polo, Kublai Kan conseguía discernir, a través de las murallas y las torres destinadas a desmoronarse, la filigrana de un diseño tan sutil que escapaba a la mordedura de las termitas” (pag. 21).

Pero podemos preguntarnos: ¿qué encierran estos relatos? ¿qué son verdaderamente esas ciudades? ¿por qué nos hacen soñar también a nosotros, hombres y mujeres de la era digital?. El mismo autor nos da la respuesta en el prólogo de la obra, que recoge una conferencia inédita pronunciada, el 29 de marzo de 1983, para los estudiantes de la Graduate Writing Division de la Columbia University de Nueva York: “Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos de recuerdos. Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices” (pág. 19).Con la lectura de estos relatos, cada uno de nosotros somos ese nuevo Kublai Kan, que busca , en medio de las experiencias contradictorias del día a día, nuestro imperio, el lugar en el que se hagan realidad nuestros anhelos, es decir, la ciudad invisible que está oculta en la visible ciudad que nos rodea. En los relatos se encuentran encerrados los arquetipos que a cada uno de nosotros nos hacen soñar y ponernos a caminar cada día. Los pequeños relatos nos situan en un camino con una doble andadura, una senda de ida y vuelta que pide al lector buscar un equilibrio, no fácil de conseguir, entre el “factum” y el “fueri”, entre lo que acontece y lo que nos gustaría que aconteciese, entre nuestra realidad y las utopías que nos hacen caminar.

Evasión

jueves, junio 11th, 2009
Estrecho de Dardanelos (Enero, 2009). Foto: José M. Martos

Estrecho de Dardanelos (Enero, 2009). Foto: José M. Martos

“La metáfora es probablemente la potencia más fertil que el hombre posee. Su eficacia llegar a tocar los confines de la taumaturgia y parece un trebejo de creación que Dios se dejó olvidado dentro de sus criaturas al tiempo de formarla, como el cirujano distraído se deja un instrumento en el vientre operado… Sólo la metáfora nos facilita la evasión y crea entre las cosas reales arrecifes imaginarios, florecimiento de islas ingrávidas”.
(Ortega y Gasset, La Deshumanización del Arte, Ideas sobre la Novela).


Microrrelatos, autoficción y otras fronteras

domingo, junio 7th, 2009
Somos lo que contamos: un relato o un microrrelato, una ficción o una docuficción, una novela fantástica o una novela que nace de los traumas de la realidad. La nueva narrativa española discurre entre difusas fronteras, la tradición, las leyes que marca el mercado o la identidad. Ímpetus narrativos que durante esta semana han reunido, bajo el título Nuevos derroteros de la narrativa española actual -y bajo el techo de la Casa de Velázquez de Madrid-, a varios especialistas en un encuentro “científico” en el que profesores, críticos y autores han intercambiado sus ideas sobre la evolución de las prácticas narrativas en España. Un homenaje a Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1929) resumía el carácter de las mesas redondas: “La renovación no tiene nada que ver con la edad”, apuntaba la investigadora Rebeca Martín. “Y Zúñiga es un escritor que nunca ha tenido ni la repercusión ni el reconocimiento que merece”, añadía el crítico Fernando Valls.
– El relato menguante. El cuento es el género que menos ha cambiado de todos, se mantiene prácticamente intacto desde el romanticismo. Sin embargo, el cuento ha generado un nuevo género: el microrrelato. Para el crítico Fernando Valls la tradición predominante en España ha sido la de Edgar Allan Poe / Julio Cortázar y la de Antón Chéjov / Raymond Carver, “pero ahora, de pronto, los escritores españoles empiezan a descubrir la tradición española del cuento: Ignacio Aldecoa, Cristina Fernández Cubas, Juan García Hortelano, Francisco Ayala…”. Valls cita a nuevos autores como Óscar Esquivias, Ignacio Ferrando y Javier Sáez de Ibarra. Valls destaca el relato Mirar al agua, de Sáez de Ibarra, como uno de los más interesantes, atrevidos y novedosos de los últimos años. Cuentos basados en una performance de Esther Ferrer, cuentos que partiendo de teorías del arte hablan, por ejemplo, del breve encuentro de una pareja o de una vieja artista fracasada que una vez al año, puntualmente, se asoma a su balcón con un pecho al aire. En uno de ellos, Sáez de Ibarra dice: “Mirar no es sólo cuestión de los ojos. Se mira con el cerebro o no se ve en absoluto”.

– Los fantasmas de Atocha.Han pasado cinco años desde los atentados del 11 de marzo de 2004 y parece que ya ha pasado la cuarentena para un acercamiento desde la ficción al brutal atentado. Aunque en España siempre ha habido (y no sólo en la literatura) cierta prevención a establecer desde la ficción diálogos con la realidad inmediata, existen algunos intentos de novelar las huellas de la matanza. Ricardo Menéndez Salmón en El corredor (novela que transcurre durante el 11 de marzo de 2004), Madrid blues, de Blanca Riestra (que cuenta la vida de una veintena de personas unos días antes de los atentados) o La piedra en el corazón, novela breve de Luis Mateo Díez son algunos ejemplos de nacidos de aquel dolor público.

– Relato reticular. La ruptura del orden cronológico y causal convierten el relato en un enigma, una historia fragmentaria por descifrar. La búsqueda de la coherencia es un objetivo en sí mismo de la lectura. El relato reticular, frente al narrativo, despliega un abanico de variantes a partir de un motivo, una situación, un personaje o una metáfora. La profesora Geneviève Champeau, de la Universidad de Burdeos, habla (a partir de autores tan dispares como Antonio Muñoz Molina o Agustín Fernández Mallo) de la colocación del lector en el centro del dispositivo estético: un nuevo tipo de lector-espectador-oyente que ha sido educado por la publicidad, el clip, el zapping o el montaje musical. El personaje, componente central de la narrativa decimonónica, que sigue siéndolo en la novela histórica o policiaca, queda destronado en la novela reticular.

– Novelas ‘pensamentales’. El término no es nuevo: lo recoge Gonzalo Sobejano de Juan Ramón Jiménez para definir la novela que se dirige hacia el ensayo. La novela que implica a un autor-pensador. La novela busca el sentido de la realidad y del mundo. El autor Manuel Alberca como ejemplo de autor de autoficciones que al atribuir a su protagonista la misma identidad que la del autor parecen verídicas como las autobiografías. Una estructura híbrida que presenta lo imaginario como real y que no es una apología de la falsificación sino todo lo contrario. La autoficción nos llama a neutralizar nuestra capacidad de ser crédulos. Una tendencia literaria en la que están Luis Goytisolo, Javier Marías o Enrique Vila Matas. En su conferencia, Gonzalo Sobejano añadió que comprar un libro es la única forma que conoce para luchar contra “el dolor, el engaño, el olvido y la muerte”.

– Autores literarios o autores de mercado. La trivialización de la novela es para el crítico Santos Alonso una de las claves del actual estado de la literatura española. Sin dar nombres (“no quiero entrar en debates de combate”) divide el panorama en escritores de mercado y escritores de literatura. Campa a sus anchas la novela light y previsible, de frases hechas y clichés que matan la “imaginación” y el lenguaje “literario”. El colmo de lo novedoso, añade, se limita a repetir formas arcaicas de los años sesenta o setenta, y críticos y periodistas “ignorantes o desmemoriados lo aplauden”.

Elsa Fernández Santos. El Pais, 07.06.2009

Búsqueda

jueves, junio 4th, 2009
Tritón. Palacio de Pena (Sintra, abril 2009). Foto: José M. Martos

Tritón. Palacio de Pena (Sintra, abril 2009). Foto: José M. Martos

Se leen novelas para compensar ciertas lagunas de experiencia […] para amueblar el silencio, para moderar el miedo o conjurar la muerte. Sherezade en Las Mil y una noches, salvará la vida, si la historia que cuenta dura hasta que el sol se levante [… ] El imaginario de la novela crea individuos hechos de la misma sustancia que nosotros, presos en el mismo tejido del espacio y del tiempo, que viven mundos complejos y desconcertantes con todo el poder de la fascinación. Lo que intentamos al coger una novela es hallar un hombre de acuerdo con nuestro corazón, vivir tragedias y alegrías que no tenemos el coraje de provocar nosotros mismos, soñar sueños que hagan la vida más apasionante y, quizás, también descubrir una filosofía de la existencia que nos vuelva más capaces de afrontar los problemas y las pruebas que nos embisten” (R. Bourneuf y R. Oullet, La novela).


Introspección

miércoles, junio 3rd, 2009
Entrada a una gruta Sintra (Portugal. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

Entrada a una gruta Sintra (Portugal. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

“La escritura es una larga introspección, es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia, una lenta meditación. Escribo a tientas en el silencio y por el camino descubro partículas de verdad, pequeños cristales que caben en la palma de una mano y justifican mi paso por el mundo.”
(Isabel Allende, Paula)

Mi país inventado

martes, junio 2nd, 2009
Porto (Junio 2007). Foto: Jose Martos

Porto (Junio 2007). Foto: Jose Martos

en el lento ejercicio de la escritura he lidiado con mis demonios y obsesiones, he explorado los rincones de la memoria, he rescatado historias y personajes del olvido, me he robado las vidas ajenas y con toda esa materia he construido un sitio que llamo mi patria. De allí soy.”

(Isabel Allende, Mi país inventado)