<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Raíces &#187; romanticismo</title>
	<atom:link href="http://www.aristas.org/raices/tag/romanticismo/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.aristas.org/raices</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Sat, 12 Nov 2011 18:51:24 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator>
		<item>
		<title>Camino de Granada</title>
		<link>http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada</link>
		<comments>http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Dec 2009 23:46:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Granada]]></category>
		<category><![CDATA[crónicas]]></category>
		<category><![CDATA[romanticismo]]></category>
		<category><![CDATA[viajeros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aristas.org/raices/?p=194</guid>
		<description><![CDATA[Las crónicas de los viajeros nos han legado testimonios elocuentes de los vestigios de la historia. Entre las vicisitudes, las anécdotas y las percepciones de quienes, movidos por distintas razones, inician un camino de búsqueda, encontramos auténticos lugares de la memoria que nos ayudan a recuperar las raíces que conforman la ideosincrasia de un pueblo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_195" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-medium wp-image-195" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/12/granada-450x600.jpg" alt="Vista de Granada desde el Mirador de san Cristobal (Junio, 2009). Foto: Jose Martos" width="450" height="600" /><p class="wp-caption-text">Vista de Granada desde el Mirador de san Cristobal (Junio, 2009). Foto: Jose Martos</p></div>
<p style="text-align: justify">Las crónicas de los viajeros nos han legado testimonios elocuentes de los vestigios de la historia. Entre las vicisitudes, las anécdotas y las percepciones de quienes, movidos por distintas razones, inician un camino de búsqueda, encontramos auténticos lugares de la memoria que nos ayudan a recuperar las raíces que conforman la ideosincrasia de un pueblo. Entre las distintas crónicas que poseemos sobresalen la de los autores  románticos. Su mirada, marcada por la profunda nostalgia del pasado y conmovidos por el inexorable paso del tiempo, se detiene en los vestigios que se encuentran en el camino. Sus crónicas son un duelo con el olvido para evitar que éste sepulte en el subsuelo del silencio la historia que ha conformado la idesosincrasia de pueblo o una cultura. Su mirada es una búsqueda de las costumbres, de las tradiciones, de los lugares que conforman una identidad colectiva.</p>
<p style="text-align: justify">Entre las crónicas del viejero romantico sobresalen las que escribió W. Irving, fruto de sus periplos por España. Los &#8220;<em>Cuentos de la Alha</em>mbra<em>&#8221; </em>constituye una simbiosis de la crónica del viajero, el diario del caminante, y la recuperación de narraciones y leyendas que recopila en su itinerario. Es de destacar, entre otros muchos pasajes y narraciones memorables, la descripción de los preparativos de su viaje a Granada. Sus palabras nos han legado una descripción riquísima de imágenes y colorido de lo que contemplaron sus ojos, preámbulo del encuentro de la ciudad que lo fascinará y marcará profundamente:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify">El antiguo reino de Granada, cuyos lindes estamos a punto de penetrar, forma una de las regiones más montañosas de España. Vastas sierras elevan hacia un firmamento profundamente azul sus cimas abrasadas por el sol. Estas cadenas de montañas, manchadas con mármoles y granitos jaspeados y veteados, no muestran un solo árbol ni arbusto; pero en sus toscos y ásperos senos aparecen sumidos y se esparcen valles fértiles y verdeantes donde se disputan la supremacía el yermo y el plantío, cediendo en su oposición la propia roca que se encuentra forzada a rendir la higuera, el naranjo y el limonero y a florecer el arrayán y la roda.<br />
En los sinuosos pasos de estas montañas, la vista de ciudades y aldeas amuralladas, construidas como nidos de águilas entre los peñascos y guarnecidas de almenas moriscas, cuando no de atalayas, a medio derruir ya, encaramadas sobre picos, altivos y soberbios en su elevación, llevan el ánimo a los días lejanos de la caballeresca contienda de cristianos y musulmanes y de la romántica aventura de la conquista de Granada. Al atravesar estas sierras sublimes, vese obligado el viajero a apearse de su caballo para conducirlo de la brida por cuestas y por altibajos recortados de modo desigual, como si fueran peldaños rotos de escalera desaparecida. En ocasiones, el camino sigue a lo largo de precipicios vertiginosos, sin parapeto que guarde de los abismos al caminante, y zambulléndose de pronto en declives rápidos y peligrosos. Otras veces, se desenvuelve ese camino entre barrancos, quebrados por los torrentes invernales, que constituyen la senda oculta del contrabandista, sin que aquí, y allí, y en todas partes, dejéis de tropezaros con aciaga cruz, monumento del robo y del asesinato, erigida sobre montón de piedras en lugar solitario, clara advertencia al viajero de que se halla en sitios frecuentados por bandidos, quizás más aún, de que el ojo avizor del bandolero le persigue y le acosa. Y, en suma, al rodear angostos valles os alarma ronco bramido, y veis sobre vuestras cabezas, en el lindero verdoso de la montaña, un hato de toros de casta, ese ganado andaluz bravo y fiero destinado a la lidia en las arenas españolas. He sentido horror agradable –permítaseme la frase- al contemplar casi a la mano animales tan terribles dotados de tremendo poderío, pastando en parajes silvestres y puede decirse que vírgenes de pisadas humanas. Seguramente estos toros no conocen más hombre que el pastor que les guarda; el sordo mugido que lanzan y su aspecto amenazador cuando fijan la atención hacia abajo desde las rocosas alturas que les sirven de hogar, añaden rusticidad al paisaje, ya hondamente silvestre.<br />
Inconscientemente, me he entretenido en disquisición más larga de la que intentara con relación a las características generales de los viajes por España. Aun ha de perdonárseme una historieta, de tan sabroso regalo para la imaginación como todos los recuerdos que ese querido país despierta.<br />
La ruta que mi amigo y yo elegimos para llegar a Granada sigue a través de regiones montañosas; en ellas, poco se diferencian los caminos de los senderos que sirven para la marcha de las cabalgaduras, y ni que decir tiene que son los más frecuentemente espiados por los salteadores. En tales circunstancias, adoptamos las precauciones que creíamos necesarias. Despachamos por medio de los arrieros la parte de mayor valor de nuestros equipajes con dos días o tres de anticipación, quedándonos con lo más imprescindible para el viaje, con el dinero preciso para los gastos de las jornadas y con un suplemento de pesos fuertes, que desde el primer momento denominamos “dinero para los ladrones”, al objeto de satisfacer con esa suma las exigencias de los “caballeros del camino” si nos asaltaban. Bien puede considerarse desafortunado el viandante que habiendo mostrado desgana de tomar esta precaución cae con la bolsa vacía entre las garras de esa gente. “Personas de nuestra calaña –dicen los bandidos- no se aventuran a correr los caminos, ni se arriesgan a galeras para que se les engañe”. Y acompañan a las palabras una buena zurra en las costillas del sagaz y artificioso viajero.<br />
Alquilamos para nuestra montura dos excelentes corceles y un tercero para el escaso equipaje que llevábamos y para que condujera a un fuerte mocetón robusto vizcaíno que contratamos a fin de que en todo momento fuera nuestro guía, nuestro mozo de caballos, nuestro criado y nuestro guarda. Para que mejor cumpliera este último cometido le proveímos de un trabuco, con el cual nos prometió solemnemente defendernos contra los rateros y los salteadores solitarios; pero bien hizo la excepción  de la cuadrillas numerosas, citando como ejemplo los “Niños de Écija”, contra quienes desde luego se confesó impotente para hacerles frente y combatir, afirmando: “Son más valientes que yo”. No hacía nuestro mozalbete, antes de comenzar el viaje, otra cosa con mayor afán que vanagloriarse del arma y del posible coraje que pensaba demostrar usándola; pero los hechos desacreditaron sus baladronadas, porque tuvo la carabina que sufrir la vergüenza de verse colgada de la albarda sin que su dueño le calzara una sola bala.<br />
Según el convenio que hicimos el tratante que nos alquiló los caballos tenía que encargarse a sus expensas de alimentarlos y de cuidarlos, así como del mantenimiento de nuestro escudero, a quien para estos fines entregamos determinada cantidad. Tuvimos, sin embargo, el buen cuidado de advertir privadamente a este último que, no obstante el trato que cerramos con el alquilador, todo resultaría en provecho suyo si nos mostraba lealtad y nos rendía buenos servicios, ya que era intención nuestra abonar su manutención y el cuidado de los caballos y dejar para su bolsillo el dinero que a tales propósitos le hubimos dado. Esta promesa, para nuestro vizcaino inesperada, de tamañan liberalidad, y un cigarro puro que le dimos, ganaron completamente su corazón. El mocetón nos resultó, en verdad, adicto, animoso, de sentimientos levantados, y tan dado a sentencias y a refranes como lo fue la maravilla y la excelencia de los escuderos, el famoso Sancho Panza, con cuyo nombre, por cierto, llamamos al nuestro; y aunque lo tratemos en todas ocasiones con familiaridad de compañero, ni un solo instante se permitió -legitimo y castizo español- traspasar los límites de una respetable convivencia y compostura, ni aun cuando se entregaba a los raptos de franca y extrema hilaridad que solían dominarle.<br />
Estos fueron nuestros preparativos para el viaje. Pero, sobre todo nos proveímos de un ilimitado depósito de buen humor y de una excelente disposición a encontranos siempre complacidos, tomando las cosas coo se presentaran, malas o buenas, y determinados a hacer nuestras correrías al estilo contrabandista, mezclándonos con toda clase de gente y en las condiciones o circunstancias que fueran, en una especie de caaradería ociosa y vagabunda. Creíamos que éste era el modo mejor de viajar por España. En semejante disposición de ánimo el viajero y ante tal determinación, ¡qué gran país es éste donde la posada más pobre y mísera aparece tan llena de aventuras como un castilo encantado, y cada comida que esa posada os brinda es una hazaña! Que se quejen y murmuren cuantos quieran quejarse y murmurar de la falta de buenos caminos y de hoteles suntuosos y de todas las comodidades esmeradas y primorosas que ofrecen los países educados y civilizados en lo común  y en lo trivial, en la sumisión y en el genio apocado. ¡Déseme a mí, en cambio, trepar por las montañas escabrosas, errar al azar por los caminos, gozar estos modales bruscos, semibravíos, pero francos y hospitalarios, que prestan sabor apetitoso y comunican deleitosa fragancia a la amada, romántica y vieja España!</p>
<p style="text-align: justify">
</blockquote>
<p style="text-align: center">(W. Irving, <em>Cuentos de la Alha</em>m<em>bra</em>, 17-20)</p>
<div class="bottomcontainerBox" style="border:1px solid #808080; border-radius:5px 5px 5px 5px; box-shadow:2px 2px 5px rgba(0,0,0,0.3);background-color:#FFFFFF;">
			<div style="float:left; width:85px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.aristas.org%2Fraices%2Fcamino-de-granada&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=85&amp;action=like&amp;font=verdana&amp;colorscheme=light&amp;height=21" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width=85px; height:21px;" allowTransparency="true"></iframe></div>
			<div style="float:left; width:80px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<g:plusone size="medium" href="http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada"></g:plusone>
			</div>
			<div style="float:left; width:95px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada"  data-text="Camino de Granada" data-count="horizontal" data-via="j_martos">Tweet</a>
			</div><div style="float:left; width:105px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;"><script type="in/share" data-url="http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada" data-counter="right"></script></div>			
			</div><div style="clear:both"></div><div style="padding-bottom:4px;"></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aristas.org/raices/camino-de-granada/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lisboa es un sueño&#8230;</title>
		<link>http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno</link>
		<comments>http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 31 May 2009 23:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Lisboa]]></category>
		<category><![CDATA[contemplación]]></category>
		<category><![CDATA[descripción]]></category>
		<category><![CDATA[romanticismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aristas.org/raices/?p=7</guid>
		<description><![CDATA[Lisboa era brisa de Alfama y de mar, mar como lanzada de sal sin secar. Lisboa era el mundo, Lisboa era la luz, Lisboa era mía, Lisboa eras tú. Lisboa era un puerto donde yo atraqué, Lisboa era un sueño dentro de un cuartel que tus labios dulces supieron romper. Lisboa te amaba, como yo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_441" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno/vista-lisboa" rel="attachment wp-att-441"><img class="size-medium wp-image-441" title="Vista Lisboa" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/05/Vista-Lisboa-600x450.jpg" alt="Vista panorámica de lisboa desde el castillo (Abril 2009). Foto: Jose M. Martos" width="600" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Vista panorámica de lisboa desde el castillo (Abril 2009). Foto: Jose M. Martos</p></div>
<p style="text-align: center;">Lisboa era brisa de Alfama y de mar,<br />
mar como lanzada de sal sin secar.<br />
Lisboa era el mundo, Lisboa era la luz,<br />
Lisboa era mía, Lisboa eras tú.</p>
<p style="text-align: center;">Lisboa era un puerto donde yo atraqué,<br />
Lisboa era un sueño dentro de un cuartel<br />
que tus labios dulces supieron romper.<br />
Lisboa te amaba, como yo te amé.</p>
<p style="text-align: center;">Derramando besos llegué hasta el final,<br />
donde las palabras no quieren hablar.<br />
Me serví otro trago, y otro trago más:<br />
Lisboa era el paso hacía la eternidad.</p>
<p style="text-align: center;">Lisboa pedía el poema mejor,<br />
la mirada más tierna, flores, la voz,<br />
la sangre más joven de mi corazón.<br />
Lisboa era el tiempo, Lisboa era yo.</p>
<p style="text-align: center;">Lisboa de barcos, turquesa y hollín;<br />
Lisboa y tu pecho, Lisboa y carmín.<br />
Lisboa era un verso, Lisboa era el sol,<br />
Lisboa no tenía herida. Y lloró.</p>
<p style="text-align: center;">Lisboa fue lluvia, tabaco y canción;<br />
Lisboa fue como un desgarro de ron<br />
que prendió en la almohada cuando amaneció.<br />
Lisboa gritaba cuando dije adiós.</p>
<p style="text-align: center;">Lisboa me grita veinte años después,<br />
la voz más amarga, más dura que ayer.<br />
Lisboa me cuenta que te abandoné<br />
y Lisboa te ama,<br />
como yo te amé.</p>
<p style="text-align: center;">Gabriel Sopeña</p>
<div class="bottomcontainerBox" style="border:1px solid #808080; border-radius:5px 5px 5px 5px; box-shadow:2px 2px 5px rgba(0,0,0,0.3);background-color:#FFFFFF;">
			<div style="float:left; width:85px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.aristas.org%2Fraices%2Flisboa-es-un-sueno&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=85&amp;action=like&amp;font=verdana&amp;colorscheme=light&amp;height=21" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width=85px; height:21px;" allowTransparency="true"></iframe></div>
			<div style="float:left; width:80px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<g:plusone size="medium" href="http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno"></g:plusone>
			</div>
			<div style="float:left; width:95px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;">
			<a href="http://twitter.com/share" class="twitter-share-button" data-url="http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno"  data-text="Lisboa es un sueño&#8230;" data-count="horizontal" data-via="j_martos">Tweet</a>
			</div><div style="float:left; width:105px;padding-right:10px; margin:4px 4px 4px 4px;height:30px;"><script type="in/share" data-url="http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno" data-counter="right"></script></div>			
			</div><div style="clear:both"></div><div style="padding-bottom:4px;"></div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aristas.org/raices/lisboa-es-un-sueno/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

