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La lampara de la Mezquita

Lunes, diciembre 14th, 2009

Interior de la Mezquita Azul (Estambul. Enero, 2009). Foto: Jose Martos

Interior de la Mezquita Azul (Estambul. Enero, 2009). Foto: Jose Martos

Una de las imágenes que más impacta al entrar en una mezquita son las grandes lámparas que cuelgan de sus cúpulas. Nada más traspasar el dintel que da acceso al interior de la Mezquita Azul hace que dejes atrás el barullo de gente que rodea la inmediaciones del edificio, y en concreto el patio de la ablucciones. La luz ténue, el olor a aceite pefumado que desprende la gran lámpara que cuelga de sus cúpulas azules generan un ambiente que invita al recogimiento y al silencio. Pero, ¿qué sentido tienen estas lámparas, además de iluminar el interior.? Para comprender su sentido hay que remontarse a la vida de Mahoma. Su historia está envuelta por un cúmulo de hechos milagrosos y casi mágicos. Hay un episodio de la leyenda que nos ayuda a adentrarnos en el sentido de la gran lámpara que, por su forma, recuerda una gran tela de araña. En un momento de persecución y huida de Mahoma de sus enemigos, el Profeta se refugia en una cueva. La aparición milagrosa de una tela de araña en la boca de la cueva disuadió a los perseguidores de su presencia, haciendo que Mahoma escapara de ellos, llegara a Medina y fundara la primera comunidad musulmana. La lámpara de las mezquitas recuerdan al musulman el cuidado la protección que Alá tiene sobre el creyente.

La ciudad de la tumbas

Lunes, noviembre 9th, 2009
Cementerio junto a una mezquita (Estambul. Enero, 2009)

Cementerio junto a una mezquita (Estambul. Enero, 2009)

Repica el agua en la verde maleza
que ahoga las tumbas de los antepasados:
estelas inclinadas y hundidas en la tierra
llevan grabadas frases que en su vida
los muertos idearon. Sentencias y deseos,
sueños tallados en la piedra.
Y ahora la lluvia toca sus pensamientos
y resuena también, verde y furiosa,
en la maleza que es su única amiga.
Dentro parpadean las lámparas de la mezquita
y se inclinan las sombras de los fieles.
Aquí fuera la lluvia, la lluvia que viene
de ese cielo tan gris, como el polvillo viejo
de los huesos; tan gris como el destino
de ceniza que a todos nos espera.
(José Luis Lupiañez, El Sueño de Estambul)

Las “Alhambras”

Lunes, octubre 19th, 2009
Vista de la Alhambra desde el Albaicín. (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose Martos

Vista de la Alhambra desde el Albaicín. (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose Martos

“No obstante, de un modo o de otro, la Alhambra es más que un mito. Pero, ¿qué es un mito? Algo maravilloso, de carácter divino o heroico y de dimensión universal, que rebasa el tiempo histórico y perdura para siempre en la memoria de los hombres. Pues la Alhambra, es más que eso. Sobrepasó con largueza la admiración y estima con que los héroes y sus hechos son aupados por los mortales humanos al pedestal de la leyenda. La Alhambra supera cualquier desafío. Pertenece ya al mundo de lo sobrenatural porque en ella se ha obrado el milagro de sobrevivir a cualquier fatal asechanza. Pasó el tiempo por encima de sus vestigios; soportó, y aún soporta, el hálito de incontables criaturas que acuden a observarla con expectación; se cebaron en ella desastres  sin cuento; sufrió los desgarros de expolios sin fin. Y aún resiste…, como un prodigio, mucho más saludable, mucho más saludable que en cualquier otra ocasión con esperanzas de eternidad. La Alhambra alienta y vive sin pausa desde los atávicos tiempos en que comenzó a emerger por la cumbre de la Sabica. Por eso no es un cadáver, ni tan siquiera una momia embalsamada en los recuerdos. Es más bien un dinámico desafío a nuestra petulante inteligencia, incapaz de recrear los mil modos y maneras de sus formas y paisajes ancestrales. Un vistazo a la historia, y habrá una Alhambra distinta para cada ocasión; un paseo por sus interiores, y una Alhambra diversa se nos mostrará paso a paso, rincón a rincón. Así que, ¿qué es en realidad la Alhambra?, ¿cuál es su verdad?, ¿qué es lo que encierra?, ¿cuántas Alhambras son o han sido? Pienso en muchas de ellas. Entre otras, en la Alhambra que subyace bajo tierra, oculta; fuente inagotable de sorpresas, fruición y complacencia para arqueólogos… Quizás, pienso, sea esa la verdadera Alhambra, la única fiable, la que guarda todos los secretos que nos atormentan. Debo evocar también la Alhambra de los afamados sultanes y sus conocidas obras arquitectónicas: Alhamar, Ismail, Yusuf, Muhammad… ¿Y por qué no otros reyes más opacos pero quizás tan refinados como estos? Puedo pensar en la Alhambra de los poetas, al-Jatib, ibn Zamraq, al-Yayyab… En la de anónimos artesanos de destreza sin par… En la  Alhambra del malhadado rey Boaldil… En la del todopoderoso emperador Carlos, primero y quinto a la vez… Me inclino, ¿por qué no?, hacia las sugerencias de la Alhambra de los Mendoza, célebres Tendillas y Mondéjares. O la de los “neocolonizadores” burgueses que la ocuparon a capricho al abrigo de su letal abandono… Quizá, pero menos, llegue a pensar  en la de Sabastiani y Soult… En la de Richard Ford… En la de Irving…, En la Alhambra de “Chorroejuno”… En la de los fotógrafos Garzón, Señán y González… En la del entrañable Polinario… En la de las pensiones y hoteles de la calle Real… En la de los restauradores y conservadores, desde los Contreras a don Leopoldo Torres Balbás, don Jesús Bermúdez Pareja y don Francisco Prieto Moreno… Y así, sin tregua, hasta hoy en pleno estreno del siglo XXI, vorágine de novedades, ensayos y sobresaltos. Por tanto, vuelvo a preguntar ¿cuántas Alhambras hay y a cuál de ellas atender? No, no es fácil concebir este hecho  llamado Alhambra, a pesar de cuanto sobre ella se ha escrito y teorizado. Eso es lo que siempre suele ocurrir con o inconmensurable.”

(Arturo Gutiérrez Castillo, La Alhambra. La visita y el monumento)

Alhambra de Granada

Miércoles, septiembre 16th, 2009

Vista de la Alhambra desde el mirador de San Cristobal (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose  Martos

Vista de la Alhambra desde el mirador de San Cristobal (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose Martos

Oh flor de los mil colores,
átomo de los mil amores,
oh, ruindad llena de gracia,
almena de la fragancia.

Reina del poderío,
fuente del amor mío,
paloma sin palomar,
Alhambra del bien amar.

Oh reina más coronada,
carne de tierra encarnada,
en bosques oscuros encerrada,
soltada al cielo, soltada.

(José María Torres Morenilla)

Desde el Albaycín

Miércoles, julio 8th, 2009
Vista panorámica de Granada desde el Mirador de San Cristobal (Junio, 2009): Foto: Jose M. Martos

Vista panorámica de Granada desde el Mirador de San Cristobal (Junio, 2009): Foto: Jose M. Martos

lguien pasó por aquí.
Y estuvo en este mismo sitio,
aquí y ahora, entre estas plantas y flores,
contemplando Granada, desde el Albaicín.
¿Fuiste acaso tú desde tan lejos?
¿O estás aquí conmigo sin siquiera saberlo?
¿Te ocultas entre las flores,
detrás de las plantas y la tinta,
protegida por el tiempo?
¿O estás quizás muy lejos,
escondida en el recuerdo, en otro siglo y país?
Habla. Di lo que piensas. Reconoce que es cierto.
No niegues la evidencia de esta fuente y este huerto.
Sé que estuviste aquí y viniste ahora,
para contemplar Granada,
desde el Albaicín.
Me lo cuentan las esquinas y las sombras.
Lo dicen los tejados y los patios.
Los quicios y los portales hablan de ti.
Y éstas son tus huellas. Sí.
Estas tus pisadas en la arena
y el olor de tu presencia, a pesar de tanto tiempo,
permanece en ventanas y macetas tras de ti.
A veces surgen vendavales que todo lo borran. Lo sé.
Y las ciudades quedan muertas, sin memoria,
mezclando el agua de la lluvia
con las lagrimas y el sudor
como si nada nunca
hubiera sucedido.
No importa. Porque la naturaleza es sabia y sabe recordar.
Pues quedan rastros en la memoria del blanco papel.
Tú estuviste aquí. Es inútil que lo niegues.
Viniste conmigo desde tan lejos,
a través de la tinta,
para estar quí
y para estar aquí
y volver a comtemplar Granada
desde el Albaicín.

(Alonso Vallejo, Transconciencia y deseo)