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	<title>Raíces &#187; Avatares</title>
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		<title>Las Simplegades, símbolo de la libertad del paso del estrecho del Bósforo</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2010 19:28:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estambul]]></category>
		<category><![CDATA[Avatares]]></category>
		<category><![CDATA[cultura griega]]></category>
		<category><![CDATA[Leyenda]]></category>
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		<description><![CDATA[La importancia del paso del Bósforo y su peligrosidad, a cuyas laderas se asienta la ciudad de Estambul, antigua Constantinopla o Bizancio, hizo  que su historia no estuviese ausente del mundo de la mitología griega, en concreto los episodios de la búsqueda del Vellocino de Oro. Según el testimonio de Apolonio de Rodas, en su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_291" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-medium wp-image-291" src="http://www.aristas.org/raices/files/2010/02/estrecho-del-bósforo-600x365.jpg" alt="Estrecho del Bósforo (Enero, 2009). Foto: José Antonio Casares" width="600" height="365" /><p class="wp-caption-text">Estrecho del Bósforo (Enero, 2009). Foto: José Antonio Casares</p></div>
<p style="text-align: justify">La importancia del paso del Bósforo y su peligrosidad, a cuyas laderas se asienta la ciudad de Estambul, antigua Constantinopla o Bizancio, hizo  que su historia no estuviese ausente del mundo de la mitología griega, en concreto los episodios de la búsqueda del Vellocino de Oro.<br />
Según el testimonio de Apolonio de Rodas, en su <em>Argonautica</em>, Fineo había advertido a Jason y a los Argonautas que en su camino encontrarían unas rocas llamadas Simplegades, Planctai o Cianeas, que causaban el pánico de los viajeros. Dichas rocas, envueltas en una niebla espesa, defendían la entrada del Bósforo haciendo de él un lugar intransitable. Cuando un barco trataba de pasar entre ellas se unían y lo aplastaban impidiendo el tránsito.<br />
Por consejo de Fineo, cuando la expedición llegó junto a tales escollos móviles, Eufemo soltó una paloma para que volase delante de Argo. Tan pronto las rocas notaron su presencia se unieron y cortaron las plumas de la cola de la paloma para, acto seguido, retroceder. Los Argonautas aprovecharon este momento para pasar remando a toda velocidad, ayudados por Atenea y la lira de Orfeo, y así sólo perdieron  el ornamento de la popa.<br />
A partir de entonces, y de acuerdo con una profecía, las rocas quedaron fijas, una a cada lado del estrecho, y aunque la fuerza de la corriente hacía la nave inmanejable, los Argonautas tiraron de sus remos hasta que quedaron doblados como arcos y pudieron adentrarse en las aguas del Mar Negro.<br />
Sin entrar en la veracidad de la historia, la clave del mito radica en la libertad de los estrechos conseguida por los Argonautas y mantenida en lo sucesivo por los navíos procedentes del sur. Las Simplegadas pasaron a ser, desde esta perspectiva, el símbolo de la libre travesía del Bósforo como paso hacia un mundo nuevo.</p>
<p style="text-align: justify">Fuentes: Graves, R.(1990), <em>Los Mitos Griegos</em>, 2. Madrid: Alianza Editorial; Yerasimos, S. (2007), <em>Constantinopla. La herencia histórica de Estambul</em>. París: Mengès.</p>
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		<title>Decadencia y esplendor en la historia de Atenas</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Oct 2009 21:42:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Atenas]]></category>
		<category><![CDATA[Avatares]]></category>
		<category><![CDATA[cultura griega]]></category>

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		<description><![CDATA[Los vestigios del pasado de la ciudad de Atenas nos llevan a los primeros siglos del III milenio a.C., aunque la ciudad cobra una verdadera importancia a partir del siglo XV a.C. como plaza fuerte de los jonios y baluarte de rechazó de las invasiones de los dorios. Atenas no se puede comprender sin tener [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<div id="attachment_166" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-medium wp-image-166" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/10/atenas-600x400.jpg" alt="Vista de la ciudad de Atenas desde el Areópago (Julio, 2009). Foto: Jose Martos" width="600" height="400" /><p class="wp-caption-text">Vista de la ciudad de Atenas desde el Areópago (Julio, 2009). Foto: Jose Martos</p></div>
<p>Los vestigios del pasado de la ciudad de Atenas nos llevan a los primeros siglos del III milenio a.C., aunque la ciudad cobra una verdadera importancia a partir del siglo XV a.C. como plaza fuerte de los jonios y baluarte de rechazó de las invasiones de los dorios.<br />
Atenas no se puede comprender sin tener en cuenta la evolución política que determinó los destinos de la ciudad. En sus inicios la monarquía fue la forma de gobierno que guió los destinos de la ciudad. El último rey, Codro (690 a.C) sustituyó la monarquía por un gobierno aristocrático formado por nueve arcontes. Las primeras listas oficiales de dichos magistrados se remontan a los años 682-683 a.C. En el año 594 a.C. la constitución promulgada por el legislador Solón transformó la ciudad en una timocracia. Unos cincuenta años más tarde Pisistrato se adueño del poder, y aunque respetó la constitución de Solón, instauró un nuevo régimen, la tiranía, en la que la figura del tirano gozaba de un gran poder personal y actuaba como árbitro en los conflictos que surgían entre las distintas clases sociales. A Pisistrato sucedieron sus hijos Hipias e Hiparco como tiranos de la ciudad. Clístenes, posteriormente proporcionó a Atenas una constitución democrática.<br />
A pesar de que la ciudad fue destruida por los Persas su prestigio creció enormemente debido a las victorias de las dos guerras médicas. Atenas se sirvió de ellas para imponer su dominio en la liga de Delos, confederación de ciudades griegas cuya formación había sido impulsada por la misma Atenas para luchar contra los persas. Este dominio de Atenas sobre la liga no fue generó suspicacias  a Esparta, su fuerte rival, generando una nueva guerra. La guerra del Peloponeso (431 a.C. al 404 a.C.) unida a la devastación que produjo varias veces la peste hizo que Atenas fuera derrotada por Esparta, imponiendo a esta duras condiciones. Una segunda liga marítima promovida por Atenas hizo posible la victoria frente a Esparta en la batalla de Mantinea.<br />
Atenas vencedora frente a los persas y Esparta no pudo soportar el ataque de Macedonia. Tan solo el gobierno de Licurgo, Demetrio de Falero, y Demetrio Poliorcetes salvó a la ciudad de una posible conquista militar.<br />
Una nueva etapa para Atenas se abre a raíz de su contacto con Roma, su buen entendimiento con el imperio le granjeó un trato de favor por parte de los emperadores romanos. Sin embargo esto no pudo evitar el saqueo que Sila realizó en el año 86. A.C., iniciándose un periodo continuado de decadencia. En el año 529 Justiniano cerró su universidad e hizo que Atenas pasara de ser una poderosa ciudad a un pequeño pueblo ligado al imperio bizantino hasta que en 1040 fue conquistada por los normandos.<br />
En el año 1204 se integró en el reino latino de Tesalónica y fue entregada como feudo al franco Otón de la Roche, a quien se entregó el título de duque de Atenas y Tebas. Posteriormente el ducado pasó a manos del catalán Roger de Flor y  posteriormente a estar bajo el dominio del rey de Aragón. En 1387 consiguió su independencia con ayuda del florentino Rainiero Acciaioli.<br />
En 1456 Atenas fue conquistada por los turcos iniciando un proceso de declive y de reducción de la población. Así a finales del siglo XVII su población no superaba los 9000 habitantes.<br />
En 1832 Grecia obtuvo su independencia del dominio turco. Una nueva etapa se inicia para esta ciudad ya que en 1834 Atenas se convirtió en la capital del estado unificado. A partir de entonces Atenas volvió a experimentar un proceso de crecimiento que llevó consigo una profunda reforma urbanística. Después de la guerra que enfrentó a griegos y turcos (1922) Atenas se convirtió en el principal destino de los griegos que huían del Asia Menor con un progresivo crecimiento de la población que ha hecho de la ciudad un lugar cosmopolita y de gran riqueza cultural.</p>
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		<title>Las &#8220;Alhambras&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Oct 2009 22:54:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Granada]]></category>
		<category><![CDATA[Alhambra]]></category>
		<category><![CDATA[Avatares]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;No obstante, de un modo o de otro, la Alhambra es más que un mito. Pero, ¿qué es un mito? Algo maravilloso, de carácter divino o heroico y de dimensión universal, que rebasa el tiempo histórico y perdura para siempre en la memoria de los hombres. Pues la Alhambra, es más que eso. Sobrepasó con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_153" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-medium wp-image-153" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/10/alhambra1-600x400.jpg" alt="Vista de la Alhambra desde el Albaicín. (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose Martos" width="600" height="400" /><p class="wp-caption-text">Vista de la Alhambra desde el Albaicín. (Granada. Julio, 2009). Foto: Jose Martos</p></div>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify">&#8220;No obstante, de un modo o de otro, la Alhambra es más que un mito. Pero, ¿qué es un mito? Algo maravilloso, de carácter divino o heroico y de dimensión universal, que rebasa el tiempo histórico y perdura para siempre en la memoria de los hombres. Pues la Alhambra, es más que eso. Sobrepasó con largueza la admiración y estima con que los héroes y sus hechos son aupados por los mortales humanos al pedestal de la leyenda. La Alhambra supera cualquier desafío. Pertenece ya al mundo de lo sobrenatural porque en ella se ha obrado el milagro de sobrevivir a cualquier fatal asechanza. Pasó el tiempo por encima de sus vestigios; soportó, y aún soporta, el hálito de incontables criaturas que acuden a observarla con expectación; se cebaron en ella desastres  sin cuento; sufrió los desgarros de expolios sin fin. Y aún resiste&#8230;, como un prodigio, mucho más saludable, mucho más saludable que en cualquier otra ocasión con esperanzas de eternidad. La Alhambra alienta y vive sin pausa desde los atávicos tiempos en que comenzó a emerger por la cumbre de la Sabica. Por eso no es un cadáver, ni tan siquiera una momia embalsamada en los recuerdos. Es más bien un dinámico desafío a nuestra petulante inteligencia, incapaz de recrear los mil modos y maneras de sus formas y paisajes ancestrales. Un vistazo a la historia, y habrá una Alhambra distinta para cada ocasión; un paseo por sus interiores, y una Alhambra diversa se nos mostrará paso a paso, rincón a rincón. Así que, ¿qué es en realidad la Alhambra?, ¿cuál es su verdad?, ¿qué es lo que encierra?, ¿cuántas Alhambras son o han sido? Pienso en muchas de ellas. Entre otras, en la Alhambra que subyace bajo tierra, oculta; fuente inagotable de sorpresas, fruición y complacencia para arqueólogos&#8230; Quizás, pienso, sea esa la verdadera Alhambra, la única fiable, la que guarda todos los secretos que nos atormentan. Debo evocar también la Alhambra de los afamados sultanes y sus conocidas obras arquitectónicas: Alhamar, Ismail, Yusuf, Muhammad&#8230; ¿Y por qué no otros reyes más opacos pero quizás tan refinados como estos? Puedo pensar en la Alhambra de los poetas, al-Jatib, ibn Zamraq, al-Yayyab&#8230; En la de anónimos artesanos de destreza sin par&#8230; En la  Alhambra del malhadado rey Boaldil&#8230; En la del todopoderoso emperador Carlos, primero y quinto a la vez&#8230; Me inclino, ¿por qué no?, hacia las sugerencias de la Alhambra de los Mendoza, célebres Tendillas y Mondéjares. O la de los &#8220;neocolonizadores&#8221; burgueses que la ocuparon a capricho al abrigo de su letal abandono&#8230; Quizá, pero menos, llegue a pensar  en la de Sabastiani y Soult&#8230; En la de Richard Ford&#8230; En la de Irving&#8230;, En la Alhambra de &#8220;Chorroejuno&#8221;&#8230; En la de los fotógrafos Garzón, Señán y González&#8230; En la del entrañable Polinario&#8230; En la de las pensiones y hoteles de la calle Real&#8230; En la de los restauradores y conservadores, desde los Contreras a don Leopoldo Torres Balbás, don Jesús Bermúdez Pareja y don Francisco Prieto Moreno&#8230; Y así, sin tregua, hasta hoy en pleno estreno del siglo XXI, vorágine de novedades, ensayos y sobresaltos. Por tanto, vuelvo a preguntar ¿cuántas Alhambras hay y a cuál de ellas atender? No, no es fácil concebir este hecho  llamado Alhambra, a pesar de cuanto sobre ella se ha escrito y teorizado. Eso es lo que siempre suele ocurrir con o inconmensurable.&#8221;</p>
<p style="text-align: center">(Arturo Gutiérrez Castillo, <em>La Alhambra. La visita y el monumento</em>)</p>
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		<title>Estambul, la siempre poderosa</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Oct 2009 18:27:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estambul]]></category>
		<category><![CDATA[Avatares]]></category>
		<category><![CDATA[contemplación]]></category>

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		<description><![CDATA[“Bizancio, Constantinopla, Estambul, tres nombres sucesivos e igualmente prestigiosos para una misma ciudad, que sugieren la larga duración de una metrópoli, la acumulación de estratos excepcionales de ciudadanía, pero también una sucesión compleja de fases de prosperidad y de declive. Algunas fechas marcan, subrayándolo, este recorrido: 658 a.C para la creación de Bizancio, 1453 para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_128" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><img class="size-medium wp-image-128" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/10/vistaestambul1-600x450.jpg" alt="Vista de Estambul desde el Cuerno de Oro" width="600" height="450" /><p class="wp-caption-text">Vista de Estambul desde el Cuerno de Oro</p></div>
<p style="text-align: justify">“Bizancio, Constantinopla, Estambul, tres nombres sucesivos e igualmente prestigiosos para una misma ciudad, que sugieren la larga duración de una metrópoli, la acumulación de estratos excepcionales de ciudadanía, pero también una sucesión compleja de fases de prosperidad y de declive. Algunas fechas marcan, subrayándolo, este recorrido: 658 a.C para la creación de Bizancio, 1453 para su conquista por los turcos, 1923 para la designación de Ankara como capital de la joven república turca y, a partir de esta fecha, para marcar el inicio de la dicotomía entre capital política y capital económica.<br />
Afectada en un primer momento por la llegada de la nueva pretendiente anatólica, Estambul, que tenía una población  de 1.150.000 habitantes en 1914, cayó a 691.000 en 1927 antes de retomar la delantera, incluso quemando etapas, atrayendo a masas de inmigrantes más sensibles a los encantos de un emplazamiento costero incomparable, que al  rigor continental y a las facilidades de instalación en la capital del Estado. En 1976, Estambul pasaba de tres millones de habitantes y, en su configuración extensa, ampara actualmente a más de siete millones de habitantes frente a los 2,6 de Ankara.<br />
[…]El emplazamiento de Estambul es de hecho excepcional, ofreciendo una triple encrucijada local (mar de Mármara, Bósforo y Cuerno de Oro) e internacional (Europa-Asia, Turquía-Bulgaria, mar Mediterraneo-mar Negro-. Esta situación ha favorecido el desarrollo de un frente de instalaciones marítimas complejas (puertos comerciales, industriales, pesqueros, de viajeros, instalaciones militares, playas y centros de veraneo- que se extienden 50 kilómetros a lo largo del mar de Mármara y 2 kilómetros a lo largo del estrecho del Bósforo.<br />
[…]Sin embargo, Estambul sigue siendo una metrópoli de contacto. Es el ‹Próximo Occidente› de los países árabes, tarea en la que suplanta a Beirut, relegada durante la guerra libanesa. Atrae cada vez más a los árabes del Golfo para sus ‹estancias europeas›. Ha desarrollado mucho, después de los años ochenta, sus intercambios con Oriente Medio, ayudada en esto por su pertenencia al mundo musulmán. Como Atenas, vecina y rival, sueña con una integración política y económica a Europa, de la que sería, sin duda, la primera beneficiaria dentro del conjunto turco”.</p>
<p style="text-align: center">(Jean-François Troin, <em>Las metrópolis del Mediterráneo: ciudades bisagra, ciudades frontera</em>)</p>
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		<title>Los avatares de la Alhambra</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 22:58:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose Martos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Granada]]></category>
		<category><![CDATA[Alhambra]]></category>
		<category><![CDATA[Avatares]]></category>
		<category><![CDATA[orígenes]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Para el viajero posído de sentimiento por lo histórico y por lo poético, tan inseparablemente entrelazados en los anales de la España romántica, la Alhambra es objeto de tanta veneración como la Caaba para los musulmanes. ¡Qué de leyendas y tradiciones, cuántas canciones y trovas, árabes y españolas, de amor, de guerra y de aventuras, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center">
<div id="attachment_104" class="wp-caption aligncenter" style="width: 500px"><img class="size-full wp-image-104" src="http://www.aristas.org/raices/files/2009/09/devenires.jpg" alt="Vista de la Alhambra desde el Albaicín" width="490" height="368" /><p class="wp-caption-text">Vista de la Alhambra desde el Albaicín</p></div>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: justify">&#8220;Para el viajero posído de sentimiento por lo histórico y por lo poético, tan inseparablemente entrelazados en los anales de la España romántica, la Alhambra es objeto de tanta veneración como la Caaba para los musulmanes. ¡Qué de leyendas y tradiciones, cuántas canciones y trovas, árabes y españolas, de amor, de guerra y de aventuras, asociadas a este monumento oriental! Fué mansión de los monarcas moriscos y desde ella, rodeados de los esplendores y de los refinamientos del lujo asiático, dominaron sobre territorios que se vanagloriaban de considerar como paraíso terrenal, esfonzándose en su final predestinación para ensanchar con España su imperio. El palacio real, que sólo forma una parte de la fortaleza, cuyas murallas, tachonadas de torres, se extienden irregularmente rodeando toda la cresta de una eminencia, estribación de Sierra Nevada que mira a la ciudad, es exteriormente informe y desigual agregación de ciudadelas y de almenas, sin regularidad en el plan y sin gracia en la arquitectura, no dejando adivinar la belleza y los primores que el interior encierra.<br />
En tiempo de los moros era capaz la fortaleza de albergar en su recinto exterior un ejército de cuarenta mil hombres, y sirvió como plaza fuerte a los soberanos contra sus súbditos rebeldes. Cuando el reino pasó a poder de los cristianos, continuó siendo la Alhambra morada real, habitándola los monarcas castellanos: dentro de sus murallas comenzó el emperador Carlos V a edificar un suntuoso palacio, desalentádole del deseo de terminarlo los continuados terremotos que conmovieron Andalucía. Los últimos residentes regios de la Alhambra fueron Felipe V y su hermosa reina Isabel de Parma, a principios de la decimoctava centuria. Para alojarles  debidamente se hicieron grandes obras, cultivándose los jardines y erigiéndose nuevas habitaciones, que decoraron artístas enviados de Italia. La estancia únicamente temporal, de estos monarcas  en la Alhambra determinó que, a su partida, volviera a quedar desolado el palacio. Todavía se mantuvo la fortaleza en estado militar: regíala su castellano como patrimonio de la Corona, extendiéndo la jurisdicción hasta los arrabales de la ciudad, con independencia del capitán general; guarnecíanla número considerable de tropa, teniendo el gobernador sus antiguas habitaciones frente al antiguo palacio moro, y estando dotado de tal rango y ceremonia, que nunca bajaba a Granada sin que dejara de rendirle armas la guardia. En realidad, la fortaleza era en sí una pequeña ciudad, con calles, edificadas de casas, dentro de sus muros, un convento franciscano y una iglesia parroquial.<br />
La marcha de la corte significó para la Alhambra golpe fatal. Quedaron  abandonados su magníficos salones, algunos de los cuales se vieron en ruinas; resultaron destruidos los jardines y cesaron  de correr las fuentes. Gradualmente fué ocupando los pabellones una población vaga y relajada: contrabandistas, que se valían de la independencia de jurisdicción del lugar para matutear atrevidamente en gran escala, y ladrones y pícaros y holgazanes, que convirtieron la fortaleza en refugio, dentro de cuyo asilo tramaban despojos y organizaban  robos contra Granada  y su vecindad. Al fín intervino la mano fuerte del Gobierno, hízose una selección cuidadosa de los que debían continuar continuar en las moradas; se arrojó a los indeseables; sólo se permitió que gozaran los pabellones las familias que tuvieran  legítimo derecho a habitarlos; de honradez probada tenía que ser la ejecutoria de los residentes, y se ordenó la demolición de la mayor parte de las casas, quedando reducido todo a una población corta, un agregado de viviendas con su parroquia y el convento de los frailes franciscanos.<br />
Durante las guerras napoleónicas, en que Granada cayó en manos de las tropas invasoras, habitó el palacio el general de las fuerzas. Con ese exquisito discernimiento del gusto que siempre pusieron los galos en la labor que desarrollaron en los países donde se establecieron, libraron los franceses del abandono y de la ruina esta gloriosa reliquia de la bizarría y del poderío morisco. Repararon los techos, protegiendo así los salones y las galerías contra las inclemencias y la acción del tiempo; pusieron en orden los jardines; atendieron al cuidado de los ríos y los arroyos, lanzando otra vez las fuentes sus esplendorosos  hilos de agua. En verdad, bien puede España agradecer a sus últimos invasores que trataran de preservar el más bello e interesante de sus monumentos históricos.<br />
Al verse obligados a abandonar la Alhambra, los franceses volaron varios torreones de la muralla exterior y dejaron las fortificaciones en situación de que no pudieran defenderse, quizá pensando en que, si volvían, no se les hiciera gran resistencia y no estuvieran obligados, para dominarla, a destruir la sinigual joya. Desde entonces, puede decirse que la Alhambra carece de importancia militar. Su guarnición actual formaría un puñado de soldados, inválidos del servicio de las armas, cuya misión principal es vigilar algunas de las torres exteriores, habilitadas como prisiones, sin que tenga ya la Alhambra su castellano o gobernador propio, en el verdadero sentido de la palabra&#8221;</p>
<p style="text-align: center">(W. Irving, <em>La Alhambra)</em></p>
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