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San Miguel

Viernes, Julio 24th, 2009

Iglesia San Miguel Bajo (Granada, Julio 2009). Foto: Jose Martos

Iglesia San Miguel Bajo (Granada, Julio 2009). Foto: Jose Martos

Se ven desde las barandas,
por el monte, monte, monte,
mulos y sombras de mulos
cargados de girasoles.

Sus ojos en las umbrías
se empañan de inmensa noche.
En los recodos del aire,
cruje la aurora salobre.

Un cielo de mulos blancos
cierra sus ojos de azogue
dando a la quieta penumbra
un final de corazones.

Y el agua se pone fría
para que nadie la toque.
Agua loca y descubierta
por el monte, monte, monte.

*

San Miguel lleno de encajes
en la alcoba de su torre,
enseña sus bellos muslos,
ceñidos por los faroles.

Arcángel domesticado
en el gesto de las doce,
finge una cólera dulce
de plumas y ruiseñores.

San Miguel canta en los vidrios;
Efebo de tres mil noches,
fragante de agua colonia
y lejano de las flores.

*

El mar baila por la playa,
un poema de balcones.
Las orillas de la luna
pierden juncos, ganan voces.

Vienen manolas comiendo
semillas de girasoles,
los culos grandes y ocultos
como planetas de cobre.

Vienen altos caballeros
y damas de triste porte,
morenas por la nostalgia
de un ayer de ruiseñores.

Y el obispo de Manila,
ciego de azafrán y pobre,
dice misa con dos filos
para mujeres y hombres.

*

San Miguel se estaba quieto
en la alcoba de su torre,
con las enaguas cuajadas
de espejitos y entredoses.

San Miguel, rey de los globos
y de los números nones,
en el primor berberisco
de gritos y miradores.

(Federico García Lorca, Romancero Gitano)

Desde el Albaycín

Miércoles, Julio 8th, 2009

Vista panorámica de Granada desde San Cristobal. (Julio 2009). Foto: Jose Martos

Vista panorámica de Granada desde San Cristobal. (Julio 2009). Foto: Jose Martos

Alguien pasó por aquí.
Y estuvo en este mismo sitio,
aquí y ahora, entre estas plantas y flores,
contemplando Granada, desde el Albaicín.
¿Fuiste acaso tú desde tan lejos?
¿O estás aquí conmigo sin siquiera saberlo?
¿Te ocultas entre las flores,
detrás de las plantas y la tinta,
protegida por el tiempo?
¿O estás quizás muy lejos,
escondida en el recuerdo, en otro siglo y país?
Habla. Di lo que piensas. Reconoce que es cierto.
No niegues la evidencia de esta fuente y este huerto.
Sé que estuviste aquí y viniste ahora,
para contemplar Granada,
desde el Albaicín.
Me lo cuentan las esquinas y las sombras.
Lo dicen los tejados y los patios.
Los quicios y los portales hablan de ti.
Y éstas son tus huellas. Sí.
Estas tus pisadas en la arena
y el olor de tu presencia, a pesar de tanto tiempo,
permanece en ventanas y macetas tras de ti.
A veces surgen vendavales que todo lo borran. Lo sé.
Y las ciudades quedan muertas, sin memoria,
mezclando el agua de la lluvia
con las lagrimas y el sudor
como si nada nunca
hubiera sucedido.
No importa. Porque la naturaleza es sabia y sabe recordar.
Pues quedan rastros en la memoria del blanco papel.
Tú estuviste aquí. Es inútil que lo niegues.
Viniste conmigo desde tan lejos,
a través de la tinta,
para estar quí
y para estar aquí
y volver a comtemplar Granada
desde el Albaicín.

(Alonso Vallejo, Transconciencia y deseo)