Silencio hierático


Máscara funeraria micénica (Museo Arqueológico Nacional. Atenas. Julio, 2009) Foto: José Antonio Casares

Máscara funeraria micénica (Museo Arqueológico Nacional. Atenas. Julio, 2009) Foto: José Antonio Casares

” Las culturas más antiguas necesitan de la máscara como el medio de afrontar lo no humano, lo extrahumano, con un correspondiente no-rostro o rostro sustitutorio. En la época arcaíca, como en la moderna, lo que era rostro se convierte en el retrato, en escudo contra aquello que deforma y niega los rostros. La máscara es el escudo facial que se levanta en la guerra de las miradas.
Resuena a través de esas máscaras el silencio hierático de lo sagrado, que invade el rostro y los ojos hasta fijarlos en una especie de reposo rígido y majestuoso. No hay el menor atisbo de movimiento ni de dinamismo, o de fuerza potencial que pudiera ser desplegada, en esos rostros convertidos, en su travesía del límite, en auténtico material sagrado.
Se trata de ese silencio hierático que invade el espacio de su travesía hacia el más allá del límite del mundo.No hay en esos rostros ya alegría ni dolor; placer ni displacer; felicidad ni amargura. Todo el complejo y tupido relato de los cambios emocionales de fortuna e infortunio han sido transcendido. Estos rostros nos miran desde más allá de la tragedia y de la comedia. No rien; pero tampoco lloran. Están ahí para que los contemplemos en un acto que trasciende la pura fruición estética”

(Adolfo Vásques Rocca. Sloterdijk; entre rostros, esferas y espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad)

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One Response a “Silencio hierático”

  1. Adolfo Vásquez Rocca dice:

    PETER SLOTERDIJK; ENTRE ROSTROS, ESPACIO INTERFACIAL O HISTORIA NATURAL DE LA AFABILIDAD

    (Adolfo Vásques Rocca. Sloterdijk; entre rostros, esferas y espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad)

    Artículo “Sloterdijk; Entre rostros, Esferas y Espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 17 – 2008, ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 221-235
    http://www.revistadefilosofia.com/17-05.pdf

    Fragmento

    Rostros y Máscaras.

    Interfacialidad, cabe precisar, no es sólo la zona de de una historia natural-social de la afabilidad. Cuando el arte moderno muestra rostros todavía, levanta acta a la vez de una permanente catástrofe interfacial. Desde tiempos muy tempranos la historia de los encuentros con el extraño fue también una escuela visual del terror. Bacon1, da cuenta de ello desde una sacralidad secular que representa icónicamente el cuerpo como carne, como lo humano mutilado que regresa a la animalidad, que se encierra y enfrenta a sí mismo desbordando los estereotipados discursos de la masculinidad y la construcción cultural de los géneros, que, obsesionado por su proximidad a la muerte y su semejanza al cadáver llega a disolverse, a desaparecer o a devenir monstruo.

    Las culturas más antiguas necesitan de la máscara como el medio de afrontar lo no-humano, lo extrahumano, con un correspondiente no-rostro o rostro sustitutorio. En la época arcaica, como en la moderna, lo que era rostro se convierte en el retrato en escudo contra aquello que deforma y niega los rostros. La máscara es el escudo facial que se levanta en la guerra de las miradas2.

    Resuena a través de esas máscaras el silencio hierático de lo sagrado, que invade el rostro y los ojos hasta fijarlos en una especie de reposo rígido y majestuoso. No hay el menor atisbo de movimiento ni de dinamismo, o de fuerza potencial que pudiera ser desplegada, en esos rostros convertidos, en su travesía del límite, en auténtico material sagrado.

    Se trata de ese silencio hierático que invade el espacio de su travesía hacia el más allá del límite del mundo.

    No hay en esos rostros ya alegría ni dolor; placer ni displacer; felicidad ni amargura. Todo el complejo y tupido relato de los cambios emocionales de fortuna e infortunio ha sido trascendido.

    Estos rostros nos miran desde más allá de la tragedia y de la comedia. No ríen; pero tampoco lloran. Están ahí para que los contemplemos en un acto que trasciende la pura fruición estética. O que sublima ésta hacia el acto de veneración propio de la actitud religiosa ante lo que posee virtualidad y valencia sagrada.

    Leer Artículo completo:

    Artículo “Sloterdijk; Entre rostros, Esferas y Espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 17 – 2008, ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 221-235
    http://www.revistadefilosofia.com/17-05.pdf

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