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Polimnia, un canto a lo divino

Representación de la Musa Polimnia

Representación de la Musa Polimnia

En la civilización griega la música, el canto, la danza, los sacrificios a los dioses y las actividades atléticas se situaban en el centro de la vida social y eran un signo distintivo de las épocas de paz. Esquilo se refería a los periodos de guerra como un tiempo carente de danza y de lira.El griego, en efecto, contemplaba la música como una realidad asociada al culto a los dioses. En toda actividad cultual siempre había himnos, invocaciones o fórmulas cantadas (un ejemplo elocuente eran los bellos cantos procesionales que se realizaban en las grandes festividades). Tan importante era la presencia de la música en la actividad cultual griega que el mismo Herodoto se extrañaba de que los persas no utilizasen la música de flauta en los sacrificios (Historia, LI).

Los dos tipos de canto más ampliamente reconocidos eran el pean y el ditirambo. El pean podría adquirir diversas formas que van desde una breve fórmula repetida y cantada al unísono con solemnidad hasta formas más extensas en las que todo el pueblo cantaba. Había festivales públicos como la Panathenaea en Atenas o la Hyakintihia de Esparta, donde los peanes cumplían una función primordial como cantos sagrados dirigidos a Apolo.

El ditirambo se dedicaba a un dios, Dionisio, pero también adquiere un matiz más secular en algunos casos. Normalmente se usaban en festivales institucionalizados que se celebraban en fechas fijas. Entre ellos hay que señalar la Dionysia, en la que los cantos corales y las danzas, los diálogos líricos entre actor y coro adquirían una gran belleza.

En la mitología griega, la música sagrada tiene su expresión en la musa Polimnia (en griego Πολυμνία “La de muchos himnos”). Ella es la inspiradora de la poesía-lírica-sacra, es decir, la de los cantos sagrados. También se le considera como la musa de la retórica y de la pantomima, esto es, la mímica.

Se suele representar vestida de blanco, recostada o apoyando el codo sobre un pedestal o una roca, en actitud de meditación (pensando) con un dedo puesto en la boca. Otras veces, se representa llevando unas cadenas como símbolo del poder que ejerce sobre la elocuencia. En otras representaciones, aparece cubierta por un velo, mostrando su carácter sagrado.

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