Estambul, la siempre poderosa

Vista de Estambul desde el Cuerno de Oro

Vista de Estambul desde el Cuerno de Oro

“Bizancio, Constantinopla, Estambul, tres nombres sucesivos e igualmente prestigiosos para una misma ciudad, que sugieren la larga duración de una metrópoli, la acumulación de estratos excepcionales de ciudadanía, pero también una sucesión compleja de fases de prosperidad y de declive. Algunas fechas marcan, subrayándolo, este recorrido: 658 a.C para la creación de Bizancio, 1453 para su conquista por los turcos, 1923 para la designación de Ankara como capital de la joven república turca y, a partir de esta fecha, para marcar el inicio de la dicotomía entre capital política y capital económica.
Afectada en un primer momento por la llegada de la nueva pretendiente anatólica, Estambul, que tenía una población  de 1.150.000 habitantes en 1914, cayó a 691.000 en 1927 antes de retomar la delantera, incluso quemando etapas, atrayendo a masas de inmigrantes más sensibles a los encantos de un emplazamiento costero incomparable, que al  rigor continental y a las facilidades de instalación en la capital del Estado. En 1976, Estambul pasaba de tres millones de habitantes y, en su configuración extensa, ampara actualmente a más de siete millones de habitantes frente a los 2,6 de Ankara.
[…]El emplazamiento de Estambul es de hecho excepcional, ofreciendo una triple encrucijada local (mar de Mármara, Bósforo y Cuerno de Oro) e internacional (Europa-Asia, Turquía-Bulgaria, mar Mediterraneo-mar Negro-. Esta situación ha favorecido el desarrollo de un frente de instalaciones marítimas complejas (puertos comerciales, industriales, pesqueros, de viajeros, instalaciones militares, playas y centros de veraneo- que se extienden 50 kilómetros a lo largo del mar de Mármara y 2 kilómetros a lo largo del estrecho del Bósforo.
[…]Sin embargo, Estambul sigue siendo una metrópoli de contacto. Es el ‹Próximo Occidente› de los países árabes, tarea en la que suplanta a Beirut, relegada durante la guerra libanesa. Atrae cada vez más a los árabes del Golfo para sus ‹estancias europeas›. Ha desarrollado mucho, después de los años ochenta, sus intercambios con Oriente Medio, ayudada en esto por su pertenencia al mundo musulmán. Como Atenas, vecina y rival, sueña con una integración política y económica a Europa, de la que sería, sin duda, la primera beneficiaria dentro del conjunto turco”.

(Jean-François Troin, Las metrópolis del Mediterráneo: ciudades bisagra, ciudades frontera)

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