Archivo de la categoría ‘Mitología griega’

Los viajes en la literatura griega

Martes, julio 21st, 2009

Cerámica griega

Cerámica griega

“El viaje es uno de los motivos de mayor relevancia de la literatura griega de todas las épocas y, en concreto, de la poesía épica mitológica. Puede hablarse así de una literatura de viaje, si se quiere, reflejo de una realidad geográfica discutible, en cuya narración cobran una importancia singular tanto los itinerarios o los periplos descritos en sí mismos como los episodios enmarcados en ellos. Y, si el mundo épico tiene como protagonistas máximos a los héroes de la Antiguedad, los viajes escogidos como argumentos literarios son también los viajes de los héroes y de las grandes expediciones heroicas, llenos de aventuras y de peligros: el viaje de Jasón -Iason sería la más correcta- y los Argonautas (o los Minias), el viaje de Perseo, los viajes de Heracles (o Hércules), los viajes de Teseo, el viaje de Odiseo (o Ulises -Ulixes sería una forma algo más coherente-), los viajes de los Atridas, es decir, el viaje inmediato, pero fatal de Agamenón -Agamemnon sería la forma esperada- y el viaje novelesco de Menelao sin dejar de apuntarse el viaje tardío de Orestes, el viaje de Eneas y, por último, el viaje expedicionario y apoteósico de Dionisio (o Baco), un dios joven y de trayectoria heroica” (Máximo Brioso Sánchez y Antonio Villarrubia Medina, Estudios sobre el viaje en la literatura de la Grecia Antigua).

Melpómene, ¿es posible ser feliz?

Sábado, julio 4th, 2009


Melpómene llorosa, si con luto, endechas tristes de su voz derrama, rindiendo en ellas funeral tributo al que de su fulgor, Clicie se llama, en las flores que brota dando fruto, sumergido en su llanto mi amor clama trágicos adquiriendo los despojos que, aún al sol, dan con lágrimas en ojos

(Miguel de Barrios, Flor de Apolo)

 

Representación de la Musa Melpomene en la Domus Philologiae

Representación de la Musa Melpomene en la Domus Philologiae

 

Es difícil encontrar alguien que no desee ser feliz. La pregunta acerca de la felicidad ha existido desde siempre en el corazón del hombre. Es un interrogante universal que transciende los límites del espacio y del tiempo. El cuestionarse acerca de la felicidad aúna a los hombres y mujeres de todos los tiempos. Sin embargo no siempre se alcanza dicha felicidad generando en unos una experiencia de búsqueda constante y en otros una experiencia de frustración existencial.El destino trágico de la vida o la falta de realización personal estaban presentes en medio de la cultura griega. La frustración personal del individuo, motivada por elementos externos a él, la Muerte, el Tiempo, o las realidades sociales creadas por la propia sociedad (yugos sociales, convenciones, prejuicios de casta) se dan cita en los antiguos mitos griegos. La lucha humana frente a las fuerzas exteriores que rigen la vida es una situación a la que cualquier hombre y mujer no tiene escapatoria, confiriéndole a su existencia un sentido trágico.En la mitología griega, Melpómene (en griego Μελπομένη “La melodiosa”) es una de las dos Musas del teatro. Inicialmente era la Musa del Canto, de la armonía musical, pero pasó a ser la Musa de la Tragedia. Un mito cuenta que Melpómene tenía todas las riquezas que podía tener una mujer, la belleza, el dinero, los hombres, solo que teniéndolo todo no podía ser feliz, es lo que lleva al verdadero drama de la vida, tener todo no es suficiente para ser feliz. Ella representa la frustración a la que, con frecuencia, se ve arrojado el ser humano.

Representación de la Musa Melpomene en el Museo Pío Clementino

Representación de la Musa Melpomene en el Museo Pío Clementino

Melpómene es hija de Zeus y Mnemósine. Asociada a Dioniso, inspira la tragedia. Se le representa ricamente vestida, con rostro circunspecto y mirada severa. Normalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro o una corona de pámpanos, o bien un puñal ensangrentado. Va coronada con una diadema y está calzada de coturnos. También se le representa apoyada sobre una maza para indicar que la tragedia es un arte muy difícil que exige un genio privilegiado y una imaginación vigorosa.

Clío, un canto a las gestas humanas

Domingo, junio 28th, 2009

Todo pueblo necesita mantener viva la memoria de las gestas que acontecen en su historia. Este deseo se personifica en la mitología griega,en Clío (en griego Κλειώ Kleiô, de la raíz κλέω kleô, ‘alabar’ o ‘cantar’), musa de la historia y de la poesía heroica. Su nombre significa alabar, ensalzar, celebrar. Ella cantaba las hazañas y las grandes proezas de los héroes acompañándose de su cítara. Como todas las musas, es hija de Zeus y Mnemósine. Clío tuvo un hijo con Píero, rey de Macedonia, llamado Jacinto. Algunas fuentes afirman que también fue madre de Himeneo.

Representación de la Musa Clio en la Domus Philologiae

Representación de la Musa Clio en la Domus Philologiae

 

¿Por qué la mitología diferencia entre Mnemosine y Clío? ¿Cuál es la misión de una y otra? La respuesta está unida al hecho de la diferenciación conceptual que los antiguos griegos hacían entre memoria e historia. Para ellos la historia es hija de la memoria; esta relación genealógica se plasmó en la mitología en el nacimiento de la musa Clío de su madre Mnemosine, musa o diosa de la memoria. De este modo la memoria es concebida como una realidad anterior a la historia. La historia, siguiendo la mitología griega, sería una realidad más acabada y refinada, ya que Clío, como el resto de las musas, representantes de las Artes y de las Ciencias, contaba con el atributo de la inteligencia razonadora, cedido por su padre,Zeus. A su vez Clío, al igual que el resto de las musas, estaba muy cerca del dios Apolo, que representaba la forma (el marco conceptual de toda obra) y del dios Dionisios, que representaba la sensualidad (el marco sensitivo). Las musas, en efecto, mostraban que su oficio estaba compuesto de contenido y belleza, de la inteligencia y de la sensibilidad, de los apolíneo y lo dionisiaco. De este modo Clío está revestida de algunas cualidades que no poseía su madre, la reflexión sobre lo acontecido y la belleza en su exposición, de la que brota el canto a la grandeza de lo acontecido. La historia, por tanto se construye a partir de los vestigios del pasado que conserva la memoria, pero reclama, a su vez, una acción intelectual y creativa para convertirla en un himno continuado a la grandeza de las gestas humanas que hacen memorable la historia de un pueblo.

Representación de la Musa Clio

Representación de la Musa Clio

Existe una gran cantidad de representaciones de la Musa en la historia del arte. Se le suele representar como una muchacha coronada con laureles, llevando una trompeta en la mano derecha y un libro escrito por Tucídides en la izquierda. A estos atributos se une a veces el globo terráqueo sobre el que posa y el Tiempo aparece junto a él, para mostrar que la Historia abarca todos los lugares y todas las épocas. A veces sus estatuas llevan una guitarra en una mano y un plectro en la otra, pues también se le consideraba la inventora de la guitarra. En otras representaciones mucho más clásicas se representa a Clío llevando en su mano izquierda un rollo de papiro y a sus pies, una capsa o caja para guardar rollos.

Polimnia, un canto a lo divino

Viernes, junio 19th, 2009
Representación de la Musa Polimnia

Representación de la Musa Polimnia

En la civilización griega la música, el canto, la danza, los sacrificios a los dioses y las actividades atléticas se situaban en el centro de la vida social y eran un signo distintivo de las épocas de paz. Esquilo se refería a los periodos de guerra como un tiempo carente de danza y de lira.El griego, en efecto, contemplaba la música como una realidad asociada al culto a los dioses. En toda actividad cultual siempre había himnos, invocaciones o fórmulas cantadas (un ejemplo elocuente eran los bellos cantos procesionales que se realizaban en las grandes festividades). Tan importante era la presencia de la música en la actividad cultual griega que el mismo Herodoto se extrañaba de que los persas no utilizasen la música de flauta en los sacrificios (Historia, LI).

Los dos tipos de canto más ampliamente reconocidos eran el pean y el ditirambo. El pean podría adquirir diversas formas que van desde una breve fórmula repetida y cantada al unísono con solemnidad hasta formas más extensas en las que todo el pueblo cantaba. Había festivales públicos como la Panathenaea en Atenas o la Hyakintihia de Esparta, donde los peanes cumplían una función primordial como cantos sagrados dirigidos a Apolo.

El ditirambo se dedicaba a un dios, Dionisio, pero también adquiere un matiz más secular en algunos casos. Normalmente se usaban en festivales institucionalizados que se celebraban en fechas fijas. Entre ellos hay que señalar la Dionysia, en la que los cantos corales y las danzas, los diálogos líricos entre actor y coro adquirían una gran belleza.

En la mitología griega, la música sagrada tiene su expresión en la musa Polimnia (en griego Πολυμνία “La de muchos himnos”). Ella es la inspiradora de la poesía-lírica-sacra, es decir, la de los cantos sagrados. También se le considera como la musa de la retórica y de la pantomima, esto es, la mímica.

Se suele representar vestida de blanco, recostada o apoyando el codo sobre un pedestal o una roca, en actitud de meditación (pensando) con un dedo puesto en la boca. Otras veces, se representa llevando unas cadenas como símbolo del poder que ejerce sobre la elocuencia. En otras representaciones, aparece cubierta por un velo, mostrando su carácter sagrado.

Euterpe, de corazón a corazón

Domingo, junio 14th, 2009

 

Musa Euterpe en la Domus Philologiae

Musa Euterpe en la Domus Philologiae

Arthur Schopenhauer, en su obra Lecciones sobre metafísica de lo bello (Valencia, 2004) ,afirma: “Siempre se ha dicho que la música es el lenguaje del sentimiento y de la pasión, igual que las palabras constituyen el lenguaje de la razón” (pág. 293). En efecto, los hombres y mujeres de todos los tiempos, por medio de la combinación armónica de sonidos, han creado un lenguaje universal capaz de comunicar los sentimientos que anidan en el corazón y que, tantas veces, las palabras son insuficientes para exteriorizarlos. La música transciende las palabras y es capaz de hablar de corazón a corazón.Este hecho no podía pasar inadvertido para la mitología griega. En ella, Euterpe (Ευτέρπη, “La muy placentera”, “La de agradable genio” o “La de buen ánimo”) es la Musa de la música, especialmente protectora del arte de tocar la flauta. Como las demás Musas era hija de Mnemósiney de Zeus.La iconografía tradicional a representa coronada de flores y llevando entre sus manos el doble-flautín. En otras ocasiones se la representa con otros instrumentos de música: violines, guitarras, tambor, etcétera. A finales de la época clásica se la denominaba musa de la poesía lírica, y se le representaba con una flauta en la mano.

Euterpe, en definitiva, nos evoca el poder divino de la música en la vida de los hombres. Por eso el artísta la evoca para ser capaz de llegar al corazón de aquellos que escuchan su composición.