Los maestros cortijeros de la sierra de Noalejo

Cortijo del Quemado

Cortijo del Quemado (Web “El camino sigue y sigue…)

El olvido es el enemigo del progreso, tal y como escribí hace tiempo en La aporía de un progreso sin memoria, hemos de huir de un modelo de progreso que lleva consigo

“la exclusión y el olvido de la memoria colectiva de los fracasos de la humanidad para centrarse en un modelo triunfalista que condena al silencio más profundo la experiencia de sufrimiento y desvalimiento de muchas personas a lo largo de las distintas etapas de la historia”.

Frente a este modelo de progreso emerge otro que tiene en cuenta la memoria colectiva, la voz de los hombres y mujeres que han construido con su esfuerzo, constancia, tesón y honradez nuestra historia. Un modelo de progreso que da la voz al ciudadano y ciudanadana de a pie, una voz que no se ha recogido en las grandes historias pero que nos permite comprender de donde venimos, no olvidar las dificultades que nuestros abuelos y padres han tenido que superar para que hoy seamos lo que somos, y no perder la perspectiva para construir un futuro que no sacrifique los frutos de los esfuerzos de tantas personas para conseguir una sociedad equitativa, dialogante, en la que la sanidad, la educación, el acceso a la información, la capacidad de expresarse libremente no sea patrimonio de unos pocos y llegue a ser patrimonio de todos.

Rebaño de ovejas en la sierra de Noalejo (Web: El camino sigue y sigue...)

Rebaño de ovejas en la sierra de Noalejo (Web: El camino sigue y sigue…)

La vida de los pueblos se construye sobre sus historias, sobre las narraciones que sus vecinos transmiten a otras generaciones. Yo que soy natural de un pueblo de Jaén, Noalejo, que se levanta sobre los entredichos de los Reinos de Jaén y de Granada, como tantos niños y niñas de mi edad, crecimos rodeados de historias.  Hay una imagen que nunca olvidaré, que me retrotae a mi infancia, a los días de invierno y temporal en que mi abuelo José Ortega y mi padre José Martos, sentados junto a la chimenea de mi casa o de casa de mis abuelos, contaban historias de los duros años de la posguerra, de la vida en los cortijos, de las dificultades y privaciones que tuvieron que superar. Entre esas historias recuerdo una que siempre me llamó la atención, la de los Maestros Cortijeros, hombres que se desplazaban de cortijo a cortijo para enseñar a los niños y niñas lo básico, los rudimentos de la lectura, escritura y aritmética.

En aquellos años en que no existía un sistema educativo tal y como lo conocemos actualmente, en que el acceso a la educación no era un derecho para todos, en que el analfabetismo era muy alto, los habitantes de los cortijos de Noalejo, como en otras zonas de la geografía española, buscaron un camino para paliar las deficiencias educativas de sus hijos. Los Maestros Cortijeros eran

“personas que se ofrecen a las familias de los cortijeros para enseñarles a sus hijos fundamentalmente a leer y escribir. No son maestros con titulación oficial, sino que por diversos motivos tienen una formación algo más elevada, lo que les posibilita transmitir unos conocimientos básicos en las materias aludidas. Las familias acceden a sus ofrecimientos con la condición de que debe instruir a sus hijos cuando terminen las faenas del campo o con el ganado, lo que significa que será por la tarde/noche cuando se reunen con los niños, en invierno fundamentalmente porque las exigencias de trabajo son menores” (Luengo, Luzón y Martos, 2007: 431).

Durante los años de mis estudios de doctorado en la Universidad de Granada, junto a mis colegas y amigos, Julián Luego y Antonio Luzón, realizamos una pequeña investigación para recuperar la memoria de este fenómeno educativo por medio de la voz, los recuerdos y la experiencia de los niños y niñas que participaron en este modelo de enseñanza. Gracias a mi padre, que fue el encargado de negociar las entrevistas, pudimos disfutar de la sabiduría de las palabras de Isabel Gutiérrez, Isabel Martínez, Ángeles Martinez, Miguel Gutiérrez (que ya no está entre nosotros), Ramón Lara, Carlos Ruiz y Rafael Ramos, a quienes quiero agradecer su participación.

Los resultados de esta pequeña investigación los presentamos en el XIV Coloquio de Historia de la Educación que se celebró en Guadalupe (Cáceres) del 25 al 28 de junio de 2007. Comparto el texto que se publicó en el libro de actas para que todos podamos conocer un poco de la historia de la educación de Noalejo.

 

José Manue l Martos Ortega

Referencias:

LUENGO, J., LUZÓN, A., Y MARTOS, J.M. (2007). “Voces en el olvido. Los Maestros Cortijeros en la provincia de Jaén a través del relato de sus alumnos”. En AA.VV (Coords), Relaciones Internacionales en la Historia de la Educación. Junta para ampliación de Estudios e Invetigaciones Científicas (19007-2007). Tomo I. Cáceres: Departamento de Ciencias de la Educación (Universidad de Extremadura), 425-436.

 

Créditos de la foto:

Cortijo del Quemado, Fresnedilla-Solana del Quemado (Disponible en: https://elcaminosigueysigue.wordpress.com/2014/03/28/fresnedilla-solana-del-quemado).

Ovejicas (Disponible en: https://elcaminosigueysigue.wordpress.com/2014/03/28/fresnedilla-solana-del-quemado).

2 thoughts on “Los maestros cortijeros de la sierra de Noalejo

  1. Me ha gustado, me recuerda tambien a las historias de mis abuelos. Seguramente las personas apellidadas Martínez, estaban emparentadas con mi abuela que era de Noalejo.

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