Archivo etiquetado como ‘movimiento’

Cuerpo triste

Lunes, Noviembre 23rd, 2009

Las soledades del Duero

Martes, Noviembre 17th, 2009
Rio Duero a su paso por Soria (Noviembre, 2009). Foto: Jose martos

Rio Duero a su paso por Soria (Noviembre, 2009). Foto: Jose martos

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

(Gerardo Diego)

Optimismo

Jueves, Octubre 8th, 2009
Detalle de cerámica micénica (Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Julio, 2009)

Detalle de cerámica micénica (Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Julio, 2009)

“La espiral es una forma de optimismo, pues está abierta”

(Schopenhauer)

La espalda del otro

Miércoles, Septiembre 30th, 2009

Detalle escultura griega. Museo Arqueológico de Atenas (Julio, 2009). Foto: José Antonio Casares     Detalle escultura griega. Museo Arqueológico de Atenas (Julio, 2009). Foto: José Antonio Casares

Detalle escultura griega. Museo Arqueológico de Atenas (Julio, 2009). Foto: José Antonio Casares

“La espalda del otro no es sólo el postludio de lo ya ocurrido. Anticipa la inversión  en la que irrumpe su rostro, su palabra, y su mirada. No basta un giro. Se precisa todo un tornar, una transvaluación. El retorno del otro como otro, esa trasmutación, es un volver de su diferencia. No es simplemente el sello de una amistad que se va o de alguien que uno ya no es. “¿Es que yo ya no soy? ¿Es que  están cambiados mi mano, mi paso, mi rostro? ¿Es que lo que soy , eso, para vosotros, amigos, no lo soy? ¿Es que me he vuelto otro? ¿Y extraño a mí mismo? ¿Es que me he evadido de mí mismo?”. Volverse otro no es ya la mera tarea de ser uno mismo como otro. Se abre la posibilidad  en que consiste el retorno. Vuelve de nuevo alguien otro, otro que uno mismo. Otro tan otro que propicia otra amistad, la del mediodía de la vida, la de la espera, má que la expectativa, la espera de nuevos amigos”.

(Angel Gabilondo, La vuelta del otro)

La serpiente

Lunes, Septiembre 28th, 2009

Detalle de la fachada del Palacio da Pena (Sintra. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

Detalle de la fachada del Palacio da Pena (Sintra. Abril, 2009). Foto: Jose Martos

“Se hunde la sierpe en el suelo como absorbida por alguna hendidura, por alguna de esas grietas por las que  la tierra muestra ser al par ávida y madre; una madre que no siempre deja salir lo que traga. La tierra tiene bocas, gargantas, hondonadas y desfiladeros que solamente cuando  se les ve allá abajo el oscuro fondo se sienten como abismo, lugar de caída y de despeñamiento; si no, lo que por ella desaparece parece haya sido llamado para ser guardado y, en último término, regenerado. Y si es eso que repta, parece que vaya a salir por algún otro lugar, irguiéndose irreconociblemente blanco y consistente, logrando al salir nuevamente de la tierra el cuerpo nuevo que en su reptar andaba buscando, extenuándose en ello, dejándose la piel, su valía después de todo, su piel manchanda, estigmatizada por sombra y luz.

Arroja su piel le sierpe en un ataque de desesperación, de furia contra sí misma, extenuada, escuálida, pues que no le sirve para alcanzar lo que ansía. Mas también ocurre que en su carrera , en esa condena  a avanzar que ha de cumplir arrastrándose , la sierpe se deja la piel, su escudo, su tesoro, por ser su signo, emblema primero de la vida que de tantos se irá revistiendo al desplegarse”.

(María Zambrano, Los bienaventurados)