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El sueño del rey Nabucodonosor y el árbol cósmico

Domingo, Abril 25th, 2010
Profeta Daniel. Fresco de la Capilla Sixtina.

Profeta Daniel. Fresco de la Capilla Sixtina.

En la tradición bíblica la imagen del árbol cósmico está presente, vinculando y reinterpretando su riqueza simbólica, compartida con otras religiones, a la luz del mensaje específico que quiere transmitir. Hablar del símbolo del árbol cósmico en la Biblia supone necesariamente detenernos en la historia del rey Nabucodonosor y sus enigmáticos sueños. El capítulo 4 del libro del Profeta Daniel narra el sueño que tuvo el rey Nabudonodosor:

Vi un árbol gigantesco en el centro de la tierra. El árbol creció y se volvió corpulento; su altura llegaba hasta el cielo y se lo veía desde los extremos de toda la tierra. Su follaje era hermoso y su fruto abundante:había en él comida para todos. Debajo de él se guarecían los animales de los campos, y en sus ramas anidaban los pájaros del cielo;de él se alimentaban todos los vivientes. Yo contemplaba recostado en mi lecho las visiones de mi imaginación, y vi que un Guardián, un Santo, descendía del cielo. Él gritaba con fuerza y decía: Derriben el árbol y corten sus ramas, arranquen sus hojas y dispersen sus frutos;que huyan los animales de debajo de él y los pájaros, de sus ramas. Pero dejen en la tierra el tronco con sus raíces, sujeto con cadenas de hierro y bronce,entre la hierba de los campos. Que sea empapado por el rocío del cielo y comparta con los animales la hierba de la tierra;que sea cambiado su corazón de hombre y adquiera instintos de animal, y que siete tiempos pasen sobre él. Por un decreto de los Guardianes se pronuncia esta sentencia,y por una orden de los Santos, esta decisión, para que los vivientes reconozcannque el Altísimo domina sobre la realeza de los hombres,que él la da a quien quiere y eleva al más humilde de los hombres“.

Visión de Nabucodonosor. Portada del Monasterio de Santa María de Ripoll

Visión de Nabucodonosor. Portada del Monasterio de Santa María de Ripoll

Ante tal sueño el rey Nabucodonosor sintió miedo y las visiones sembraron la intranquilidad en su corazón. Ante él fueron convocados los sabios de Babilonia para interpretar los sueños y las visiones que intranquilizaban al rey, pero estos fracasaron al igual que en anteriores ocasiones. El sueño y las visiones del rey estaban relacionadas con dios. Nabucodonosor vió un  gran árbol. Al contemplarlo vio su crecimiento hasta que alcazó una altura que llegaba al cielo y hasta el fin de la tierra. Se trataba de un árbol frondoso y abundante en frutos, bajo sus hojas encontraban cobijo las bestias del campo, en sus ramas anidaban los pájaros y sus frutos servían de alimento a los seres vivos. Pero esta visión idílica fue interrumpida por el ángel que descendía del Cielo, llamado “vigilante y santo” que daba órdenes de cortar el árbol. Entonces llamaron al profeta Daniel ya que el rey creía firmemente que sobre él descansaba el espíritu de los dioses santos.

Daniel ante Nabucodonosor. Miniatura del Beato de Liébana. Códice del Monasterio de Silos. Foto: A. Moleiro.

Daniel ante Nabucodonosor. Miniatura del Beato de Liébana. Códice del Monasterio de Silos. Foto: A. Moleiro.

Daniel interpreta el sueño ante el rey indicándole que el árbol era su misma figura: el rey Nabucodonosor: “Tu eres, oh rey, el árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y cuya copa llegaba hasta el Cielo, y que se veía desde todos los confines de la tierra“. La sentencia de los vigilantes en la que se anuncia que el árbol debía ser derribado y la cepa atada con hierro y bronce también estaba dirigida a él: mientras reconozca al Altísimo como rey de los hombres se le arrancará el poder de su reino.

La figura del árbol que recoge el libro de Daniel se sitúa en la linea interpretativa del árbol cósmico, como representación de un reino universal al que se acogen todos los hombres y, a su vez,  contempla la experiencia del hombre que es arrancado de este reino (el árbol cortado,  el rey Nabucodonosor). Es verdad que el uso de la simbología del árbol se integra dentro del mensaje bíblico releyéndola a la luz de la fe en el Dios de Israel y la llamada a la convesión. La interpretación del profeta Daniel termina con una llamada a la conversión del rey y al reconocimiento de la soberanía de Yahveh, como unico soberano.

Fuentes: PETINGILL, W.L. (1985).  Estudios sobre el libro de Daniel. Editorial Clie.

Cuerpo triste

Lunes, Noviembre 23rd, 2009

Las soledades del Duero

Martes, Noviembre 17th, 2009
Rio Duero a su paso por Soria (Noviembre, 2009). Foto: Jose martos

Rio Duero a su paso por Soria (Noviembre, 2009). Foto: Jose martos

Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja,
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.

Indiferente o cobarde
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.

Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.

Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada

sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.

(Gerardo Diego)

Contemplación final

Sábado, Octubre 31st, 2009
Detalle de la catedral de Guadix (Octubre, 2009). Foto: Jose Martos

Detalle de la catedral de Guadix (Octubre, 2009). Foto: Jose Martos

“Andamos hasta el centro de la catedral y miramos hacia arriba, extasiados. La penumbra se pierde en la distancia. La luz que penetra por las puertas va languideciendo a medida que la luz del día se desvanece.
Salimos al exterior sin mirar atrás. Afuera todo sigue igual. La gente sigue haciendo lo mismo que hacía antes.
Oímos un fuerte ruido. ¡Toc! ¡Toc!
Martillo en ristre, un anciano está clavando tres piezas de madera. Parece frágil. Nos acercamos a él. Su rostro es como una roca batida por el mar, muy fuere pero marcada por el tiempo, la sal, el viento y las olas. Sus ojos son de un azul intenso, semiocultos bajo unos cansados párpados. Lleva suéter viejo y atado, que tejió para él alguna amante de juventud. Ahora cuelga de su cuerpo enjuto y frágil.
-¿Qué está usted haciendo?
No contesta. Simplemente martillea otro clavo sobre el siguiente trozo de madera. En él está escrita la palabra ‹Peligro›
Nos acercamos aún más y le susurramos al oído:
-¿Qué está usted haciendo?
Levanta la cabeza y nos mira fijamente. Su mirada refleja inquietud y preocupación.
-¿Qué?
-¿Esto?
-Mi hija está embarazada. Me preocupa que el pequeño pueda lastimarse, de modo que antes de irme de este mundo quiero avisarle… ¡Le enseñaré la palabra ‹peligro› para que se acuerde de tener cuidado!
Mira a lo lejos y sonríe.
-¿Puso usted esos carteles en la catedral?
-¡Por supuesto querida! Sobre todo en la escalera. He visto con mis propios ojos cómo los chiquillos suben y bajan corriendo por ella. No quiero que a mi nieto le pase nada malo… ¡Aquello es muy peligroso!
-Muchas gracias, caballero.
Sonríe de nuevo.
Correremos a la catedral, saltamos los canales  de peligro y subimos  corriendo por la escalera de caracol. Nos echamos a reir ; pensando en los chiquillos correteando arriba y abajo. ¡Y pensar qué estábamos tan asustados sin saber  por qué!
Finalmente llegamos al final de la escalera, movemos una pesada cortina que cubre una gran puerta y vemos que el sol comienza a salir envuelto en una sinfonía de oro, plata, púrpura y otros colores para los que no tenemos palabras.
Miramos hacia abajo y vemos a la mujer hablando con el anciano. Éste le da uno de los carteles y los dos se sientan a hablar.
A los pocos minutos el viejo se queda dormido en los brazos de la mujer. Ella le coloca la cabeza  confortablemente sobre una almohada y se pone en pie. Mira hacia nosotros y le saludamos con la mano.
Con una gran sonrisa apaga la lámpara y se aleja.
Siempre la recordaremos.”

(Joseph O´Connor y Andrea Lages, Coaching con PNL)

Ascenso

Lunes, Octubre 19th, 2009

Cúpulas de la catedral de Guadix (Octubre, 2009). Foto: Jose Antonio Casares.

Cúpulas de la catedral de Guadix (Octubre, 2009). Foto: Jose Antonio Casares.

“Al parecer, esa extraña mujer conoce muy bien el lugar… Aún no sabemos exactamente qué está haciendo aquí, pero tal vez pueda ayudarnos. Nos ha dicho que debemos tener cuidado y nos preguntamos: ‹‹¿Cuidado de qué?›› Llevamos siglos explorando el lugar y no hemos visto nada peligroso. Todo parece tan aburrido….
¡Entonces nos damos cuenta de que hemos estado andando en círculos!
La extraña mujer dijo que los peligros están en los lugares a los que no vas. Tal vez quiso decir que los peligros se encontraban en los lugares en los que aún no hemos estado. De modo que hay mucho más por ver. Tenemos la impresión de que hay algo extraño más allá de nuestra visión, como el movimiento que percibes por el rabillo del ojo. A veces también escuchamos risas en el viento, aunque nos resulta imposible decir de dónde vienen…. Tal vez ahí esté la respuesta.
De repente vemos una gran puerta doble de madera. ¡Vaya! ¡No habíamos visto esa puerta antes, aunque siempre estuvo ahí! Está tan cerca, ¿Cómo es posible que no la hayamos visto? Parece la puerta de una gran mansión antigua, con hermosas figuras talladas en los dos lados que parecen cambiar a medida que nos acercamos.
Atravesamos la puerta y vemos un ascensor, tan abarrotado de gente que creemos que no podremos entrar, pero eso  no parece preocupar a nuestra misteriosa acompañante.
La puerta del ascensor se cierra. Se ha ido.
Nos preguntamos qué vamos a hacer ahora y entonces vemos que la mujer abre la puerta de otro ascensor.
Éste está completamente vacío, es muy distintos al anterior… y tampoco parece demasiado nuevo. Las puertas tienen el mismo patrón intrincado que el gran portal, hermoso, pero algo inusual para un ascensor.
La mujer abre la puerta y nos invita a entrar. Nos quedamos donde estamos sin saber muy bien qué hacer. Nos pregunta:
-¿Realmente queréis ir a la parte alta del edificio? – y comienza a cerrar la puerta…
-Si, pero…
Mueve la cabeza con un gesto de comprensión y:
-Si es así, cuidado con el hueco.
Estamos dentro. El suelo del ascensor no es estable, oscila como una hamaca. Tal vez por eso todos iban en el otro…
Un lado del ascensor es transparente, podemos ver como el edificio se desliza hacia abajo a medida que subimos. El ascensor se mueve como un péndulo loco, el movimiento es tan fuerte que casi no podemos mantenernos en pie. Todo se tambalea a excepción de la llama de la lámpara de la mujer, que se mantiene imperturbable. De alguna manera, eso no nos sorprende.
De todos modos no tenemos demasiado tiempo para pensar en ello porque justo cuando parecía que el ascensor iba por fin a detenerse, una nueva sacudida casi nos arroja fuera.
Estamos inmóviles, asustados. Miramos a la mujer, que parece que se divierte en el viaje. Todo aquello le parece normal. ¿Estará loca?
Hemos dejado la planta baja, pero ¿llegaremos a la parte alta alguna vez? No lo sabemos, pero no hay forma de volver atrás.
El ascensor sigue subiendo y subiendo, pegado a la pared del edificio cual insecto. Nos acordamos de lo enorme que es el edificio. ¿Por qué comenzamos?.
De repente, el ascensor se detiene con otra sacudida y la puerta se abre. Salimos con alivio. No ha sido un viaje fácil, pero ¿estamos ahora más cerca de donde queremos estar?
Miramos a nuestro alrededor y la vista es asombrosa. Hay mucho más de lo que suponíamos. El edificio es más bien como una ciudad. Desde aquí arriba podemos ver mucha más vida, hay gente y flores por todas partes. Podemos  ver, allá abajo, los lugares donde hemos estado y muchos otros de los que  ni siquiera nos habíamos percatado, incluso cuando estábamos en medio de ellos. Podemos ver los grandes círculos que hemos recorrido.
Una enorme catedral gótica llama nuestra atención. Ése si que era un lugar interesante para visitar.
La mujer se une a nosotros. Su mirada recorre suavemente todo el panorama.
Detrás de nosotros está la majestuosa catedral. Decidimos ir a echar un vistazo.”

(Joseph O´Connor y Andrea Lages, Coaching con PNL)