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El pájaro que da cuerda al mundo

Jueves, Agosto 2nd, 2012
Jardin del Albaicín (Granada)

Jardin del Albaicín de Granada (Foto: José Manuel Martos)

Fui a la cocina bebí agua, y luego salí al cobertizo y miré el plato del gato: las sardinas secas estaban  tal como yo las había dejado la noche antes y no faltaba una. Era evidente que el gato no había vuelto. De pie bajo el cobertizo, miré hacia nuestro pequeño jardín bañado por los rayos de un sol de principios de verano. No era un jardín cuya contemplación sosegara el espíritu. La tierra donde solo tocaba el sol una pequeña parte del día se veía siempre húmeda y oscura y, aunque había plantas, sólo teníamos en un rincón dos o tres hortensias de aspecto poco imponente. Además la hortensia es una flor que no me gusta demasiado. Desde una arboleda cercana llegaba el chirrido regular de un pájaro, un ric ric, como si estuviera  dándole cuerda a alún mecanismo. Nosotros hablamos de él como  del pájaro-que-da-cuerda. Fue Kumiko quien lo llamó así. No sé cuál es su auténtico nombre. Tampoc sé cómo es. Pero, se llame como se llame, sea como sea, el pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro apacible y pequeño mundo

(Haruki Murakami. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo)

Los deseos ya son recuerdos

Martes, Julio 21st, 2009
Atardecer

Atardecer

“Al hombre que cabalga largamente por tierras agrestes le asalta el deseo de una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol incrustadas de caracolas marinas, donde se fabrican con todas las reglas del arte catalejos y violines, donde cuando el forastero está indeciso entre dos mujeres siempre encuentra una tercera, donde las peleas de gallos degeneran en riñas sangrientas entre os que apuestan. En todas estas cosas pensaba el hombre cuando deseaba una ciudad. Isidora es, pues, la ciudad de sus sueños; con una diferencia. La ciudad soñada lo contenía joven; a Isidora llega a edad avanzada. En la plaza hay un murete desde donde los viejos miran pasar la juventud: el hombre está sentado en fila con ellos. Los deseos ya son recuerdos”

(Ítalo Calvino, Las ciudades invisibles).

El rio interminable

Domingo, Julio 12th, 2009
Rio Darro a su paso por Granada (Junio. 2009). Foto. José M. Martos

Rio Darro a su paso por Granada (Junio. 2009). Foto. José M. Martos


Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,

Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.

(Jose Luis Borges)

Tiempo devorador

Miércoles, Julio 1st, 2009

Saturno devorando a su hijo (Rubens)

Saturno devorando a su hijo (Rubens)

“El Tiempo, un dios sin máscara. ¿Álguien ha reflexionado sobre el extraño modo de divinidad del Tiempo que aun en la figura de Cronos, hijo de Urano y Gea, no tiene figura ni máscara? Dionisos, máscara solitaria entre los viñedos, se multiplica y se diversifica en máscaras de teatro, el dios que no tiene figura propia para darla. El Tiempo ni la tiene ni la ofrece, ¿qué ofrece pues?, ¿en virtud de qué actúa?, ¿cuál es su mira? Dios de la visión: esto se verá con el tiempo, dice entre sí y a veces balbucea el exiliado. Y mientras tanto, el tiempo le devora a él, que como el tiempo -¿a imagen y semejanza del tiempo?- no tiene figura, rostro ni máscara alguna”(María Zambrano, Los bienaventurados).

El limosnero de recuerdos

Lunes, Junio 22nd, 2009
Reloj del Palacio de la Bolsa (Porto. Junio 2007). Foto: Jose Martos

El limosnero de recuerdos

“El tiempo —maquinaria incansable— sigue funcionando, o quizás fluyendo de mí. Soy limosnero de recuerdos un rato ¿largo, breve? que los relojes no gobiernan y que se ancha casi en eternidad. Después, voy despojándome de mi nombre, de mi pasado, de mi conjetural porvenir. Soy cualquier otro. Ya me dejó la visión, luego el escuchar, el soñar, el tacto. Soy casi nadie […] terrible en mi cotidiano desaparecer. Soy nadie”.
(Borges,Textos recobrados I: 1919-1929 )