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El exotismo de la ópera “Lakmé”

Sábado, Abril 14th, 2012

Léo Delibes escribió la partitura de la ópera Lakmé entre 1881 y 1882. El libreto se basa en la novela Rarahu de Edmond Gondinet y Philippe Gile.
Lakmé es uno de los últimos ejemplos del exotismo que invadió Francia en la segunda mitad del siglo XIX,  que hizo que sus compositores se transladasen a lugares lejanos, recreados desde la imaginación (Africa, La India, e incluso España) para buscar en ellos el lugar idílico en el que situar sus argumentos. Por medio de su refinado gusto por la orquestación descriptiva y su delicadeza, Delibes contó una triste historia de amor.

El argumento se desarrolla a finales del siglo XIX, durante el periodo de colonización británica de la India. En este periodo muchos de los habitantes de la zona se vieron obligado a practicar su religión autóctona en secreto.
Gerald, un oficial inglés, entra sin querer a un templo secreto hindú. Ahí encuentra a Lakmé, hija de Nilakantha, principal sacerdote del templo. Gerald y Lakmé se enamoran al instante. Nilakantha se entera del allanamiento al templo por parte de Gerald y busca vengarse de la referida profanación.

En el bazar, Nilakantha hace que Lakmé cante con el fin de identificar al oficial Gerald. Una vez que lo reconoce, Nilakantha lo apuñala, dejándolo malherido. Lakmé lo recoge y lo lleva a un escondite, donde lo atiende durante su recuperación. Mientras Lakmé busca agua sagrada para confirmar su amor con Gerald, su amigo, el oficial inglés Frederic, encuentra a Gerald y le recuerda sus deberes como miembro del regimiento. Cuando Lakmé regresa, se da cuenta de que, debido a las palabras de Frederic, Gerald ha cambiado y su amor se ha perdido. Ella prefiere morir con honor que vivir en desamor, y decide quitarse la vida comiendo una hoja de datura. Su padre regresa y, al encontrarlos, quiere matar a Gerald, pero Lakmé le cuenta que ambos han bebido del agua sagrada y ahora es uno de ellos. Allí muere serenamente.

ACTO I

ACTO II
ACTO III

Amicus meus

Sábado, Julio 9th, 2011
El beso de Judas. El Giotto. Capilla de los Scrovegni (Padua, Italia)

El beso de Judas. El Giotto. Capilla de los Scrovegni (Padua, Italia)

Amicus meus osculi me tradidit signo:

Quem osculatus fuero, ipse est, tenete eum:

hoc malum fecit signum, qui per osculum adimplevit homicidium.

Infelix praetermisit pretium sanguinis, et in fine laqueo se suspendit.

 

Bonum erat illi, si natus non fuisset homo ille.

Infelix praetermisit pretium sanguinis, et in fine laqueo se suspendit

Tomás Luis de Vitoria “Responsorios de Semana Santa”

 

(Traducción) Mi amigo me ha traicionado señalándome con un beso:  “Aquel a quien yo bese, éste es, detenedle”. Tan funesta señal dio quien con un beso cometió un homicidio. El desgraciado renunció al precio de la sangre y finalmente se ahorcó con un lazo. Mejor le hubiera ido a aquel hombre si no hubiera nacido. El desgraciado rechazó el precio de la sangre y al final se ahorcó con un lazo.

 

 

Variaciones sobre un coro de la Traviata

Viernes, Marzo 4th, 2011

Popule meus

Martes, Febrero 15th, 2011
Giotto di Bondone. Crucifixión. (Museo:Capilla de los Scrovegni) Foto: http://www.pintoresfamosos.cl
Giotto di Bondone. Crucifixión. (Museo:Capilla de los Scrovegni) Foto: http://www.pintoresfamosos.cl

El Officium Hebdomadae Sanctae (1585) del abulense Tomás Luis de Victoria ocupa un lugar preeminente en la producción musical de este compositor y en el conjunto de la música renacentista española. Constituye toda una obra de madurez coherente con los ideales estéticos de Victoria.

Aunque el Officium no fue compuesto de una sola vez, ya que algunos de los motetes que lo integran fueron publicados anteriormente, la obra de Victoria reviste una novedad en la tradición de la música litúrgica de la Semana Santa; dicha novedad radica en agrupar el conjunto de elemento susceptibles de ser cantados en una composición unitaria que rezuma sensibilidad y delicadeza. La preocupación por la unidad se deja entrever desde la misma dedicatoria a la Trinidad, como unidad polifónica del Misterio, con la que encabeza la composición : “Te summa Deus Trinitas/Collaudet omnis Spiritus/Quos per crucis mysterium/Salvas rege per saecula. Amen“.

Portada de una edición del Officium Hebdomadae Sanctae de Tomás Luis de Victoria: Foto: Hebdomadae Sanctae

Portada de una edición del Officium Hebdomadae Sanctae de Tomás Luis de Victoria: Foto: Hebdomadae Sanctae

Quizás una de las composiciones clave en el conjunto de la obra sea el “Popule meus” o ” Improperia“, por la fuerza expresiva y la austeridad contenida de este canto litánico. Si buscamos el término “improperio” en el Diccionario de la Real Academia encontramos dos acepciones:

– Injuria grave de palabra, y especialmente la que se emplea para echar a alguien en cara algo.

– Versículos que se cantan en el oficio del Viernes Santo, durante la adoración de la cruz.

La composición que nos ocupa aúna ambas acepciones. En efecto, en la liturgia el termino se aplica a los reproches que Jesús dirige contra su pueblo y que se cantan durante el rito de la adoración de la cruz del oficio litúrgico del Viernes Santo.

El texto sobre el que basa su composición el genio abulense está datado en el siglo IX. En el se unen dos planos de la historia bíblica: la queja de Yahvé contra Israel, en el AT., y la de Jesús crucificado con su pueblo, en el NT: “Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido? Respóndeme. Yo te saqué de Egipto, tu preparaste una cruz para tu Salvador…” El texto de los improperios concluye con el trisagio de alabanza: “Hagios o Theós“, “Santo es Dios“.

Algunos quieren ver en esta letanía cargada de dramatismo la influencia clara de la Homilía Pascual de Melitón de Sardes, o de las quejas del libro de Esdras, o incluso de la letanía “Dayenu” de la cena pascual judía, en la que se agradecen los favores que Yahvé había dispensado a su pueblo, a la que se contrapone la queja de Cristo por la ingratitud del pueblo.

La composición termina con una aclamación doxológica en la que Victoria transforma el reproche de Cristo en un canto de alabanza que suscita la emoción del que lo escucha, gracias al domino magistral de la modalidad.

Fuentes:

José Aldazábal (2002), Vocabulario básico de liturgia, Barcelona, Centro de Pastoral Litúrgica.

José Aldazábal (1998), El Triduo Pascual. Barcelona, Centro de Pastoral Litúrgica.

Introito a la Navidad

Domingo, Diciembre 19th, 2010

 

Coro de la Cantata nº 1 del Oratorio de Navidad de J.S. Bach