El árbol de la vida, símbolo de perfección e inmortalidad

"El árbol de la vida". Gustav Klimt 1905.

“El árbol de la vida”. Gustav Klimt 1905.

El árbol está vinculado a la riqueza simbólica del “árbol de la vida”, presente en diversas  culturas y religiones. En efecto, el árbol de la vida es un árbol central, cósmico, eje del mundo: su savia es el rocío celeste, sus frutos dan la inmortalidad, el retorno al centro del ser, al estado edénico.  Por medio de él se establece la unión entre el cielo y la tierra: sus raíces alcanzan el infierno y sus ramas se extienden hacia el cielo. Quizá pueda entenderse como el anhelo del hombre por alcanzar la perfección, la inmortalidad.

Cada cultura personificaban  el “árbol de la vida” con un árbol presente en su entorno. Así los pueblos semíticos  lo identificaban con el granado; los asirios con la palma datilera, los caldeos con el pino negro, el los egipcios con sicómoro. En la Polinesia, el “árbol de la vida” es el coco, en China se representa por medio de un colosal melocotonero.

Debido a la importancia de esta carga simbólica, vinculada al árbol, desarrollaremos en sucesivas entradas la riqueza simbólica que va adquiriendo en diversas culturas y religiones y sus reprecusiones en el arte.

 

Bibliografía:

-Cirlot, J.E. (2005), Diccionario de símbolos. Madrid: Siruela, 89.
-Chevalier, J., y Gheerbrant (2007), Diccionario de los símbolos. Barcelona: Herder, 118.

 

José Manuel Martos Ortega

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