Archivo de la categoría ‘Identidad’

Fiel a uno mismo

Domingo, julio 12th, 2009
Sócrates (Academia de Atenas. Julio, 2009)

Sócrates (Academia de Atenas. Julio, 2009)

“Encontramos un primer pasaje en 29d de la Apología. En él Sócrates, al defenderse y hacer una especie de alegato ficticio frente a sus acusadores y jueces, responde a la siguiente objección. Se le reprocha encontrarse actualmente en una situación tal que debería avergonzarse. La acusación, por decirlo de algún modo, consiste en decir esto: no sé muy bien qué hiciste mal, pero debes reconocer, de todas maneras, que es vergonzoso haber llevado una vida tal que ahora tengas que estar frente a los tribunales y corras el riesgo de ser condenado, e incluso condenado a muerte. ¿No es cierto, en definitiva, que hay algo de vergonzoso en quien ha llevado una vida determinada, de la que no se sabe cómo es, pero debido a la cual corre el riesgo de ser condenado a muerte tras un juicio semejante? A lo cual Sócrates, en este pasaje, responde que, al contrario, está muy orgulloso de haber tenido esa vida, y que si alguna vez le pidiera que la modificara, se negaría. Por lo tanto: estoy orgulloso de haber llevado la vida que llevé que, aun si me propusieran la absolución, no la cambiaría”.

(Foucault, La hermeneútica del sujeto).

El limosnero de recuerdos

Lunes, junio 22nd, 2009
Reloj del Palacio de la Bolsa (Porto. Junio 2007). Foto: Jose Martos

El limosnero de recuerdos

“El tiempo —maquinaria incansable— sigue funcionando, o quizás fluyendo de mí. Soy limosnero de recuerdos un rato ¿largo, breve? que los relojes no gobiernan y que se ancha casi en eternidad. Después, voy despojándome de mi nombre, de mi pasado, de mi conjetural porvenir. Soy cualquier otro. Ya me dejó la visión, luego el escuchar, el soñar, el tacto. Soy casi nadie [...] terrible en mi cotidiano desaparecer. Soy nadie”.
(Borges,Textos recobrados I: 1919-1929 )

Percepción

Sábado, junio 6th, 2009
Plumas de colores

Plumas de colores

“Elaboraba la sustancia de sus propios sueños y con esos materiales fabricó un mundo para mí. Las palabras son gratis, decía y se las apropiaba, todas eran suyas. Ella sembró en mi cabeza la idea de que la realidad no es sólo como se percibe en la superficie, también tiene una dimensión mágica y, si a uno se le antoja, es legítimo exagerarla y ponerle color para que el tránsito por esta vida no resulte tan aburrido(…). De mí dependía la existencia de todo lo que nacía, moría o acontecía en las arenas inmóviles donde germinaban mis cuentos. Podía colocar en ellas lo que quisiera, bastaba pronunciar la palabra justa para darle vida”
(Isabel Allende, Eva Luna)