Archivo de la categoría ‘Sentimientos’

Soledades

Jueves, septiembre 16th, 2010

Afecto

Domingo, octubre 11th, 2009

Detalle de cerámica griega. (Museo del Cerámico. Atenas. Julio, 2009)

Detalle de cerámica griega. (Museo del Cerámico. Atenas. Julio, 2009)

“Los griegos llamaban a este amor storgé (dos sílabas, y la g es ‹‹fuerte››). Aquí lo llamaremos simplemente afecto. Mi diccionario griego define storgé como ‹‹Afecto, especialmente el de los padres a su prole››, y también el de la prole hacia sus padres. Y ésta es, no me cabe duda, la forma original  de este afecto, así como el significado básico de la palabra. La imagen de la que debemos partir es la de una madre cuidando a un bebé, la de una perra o una gata con sus cachorros, todos amontonados, acariciándose unos a otros; ronroneos, lametones, gemiditos, leche, calor, olor a vida nueva.
Lo importante de esta imagen es que desde el principio se nos presenta como una especie de paradoja. La necesidad y el amor-necesidad de los pequeños es evidente; lo es así mismo el amor que les da la madre: ella da a luz, amamanta, protege. Por otro lado, tiene que dar a luz o morir; tiene que amamantar o sufrir. En este sentido, su afecto es también un amor-necesidad. Y aquí está la paradoja: es un amor-necesidad, pero lo que necesita es dar. Es un amor que da, pero necesita ser necesitado.
En la vida del animal, y más aún, en la nuestra, el afecto se extiende mucho más allá de la relación madre hijo. Ese cálido bienestar, esa satisfacción de estar juntos abarca toda clase de objetos. Es el menos discriminatorio de los amores. […] El afecto ignora barreras de edad, sexo, clase y educación.
Pero el afecto tiene sus propias reglas. Su objeto tiene que ser familiar. A veces podemos señalar el día exacto en que nos enamoramos o iniciamos una nueva amistad, pero dudo que podamos percibir el comienzo de un afecto. Cuando se toma conciencia de ello uno se da cuenta de que ya venía de tiempo atrás. El uso de la palabra ‹‹viejo›› como expresión de afecto es algo significativo […].
El afecto es el amor más humilde, no se da importancia. La gente puede estar orgullosa de estar ‹‹enamorada›› o de su amistad; pero el afecto es modesto, discreto y pudoroso. […] Pues bien, el afecto tiene la cara de ir por casa; y también tienen la cara así muchos por quienes decimos sentimos afecto. […] Habitualmente son necesarios la ausencia y el dolor para que podamos alabar a quienes estamos ligados por el afecto.”

(C.S. Lewis, Los cuatro amores)

Optimismo

Jueves, octubre 8th, 2009
Detalle de cerámica micénica (Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Julio, 2009)

Detalle de cerámica micénica (Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Julio, 2009)

“La espiral es una forma de optimismo, pues está abierta”

(Schopenhauer)

Arqueología de los sentimientos

Jueves, septiembre 10th, 2009
Templo de Apolo en Delfos (Julio, 2009). Foto: Jose Martos

Templo de Apolo en Delfos (Julio, 2009). Foto: Jose Martos

En el frontispicio del templo de Apolo en Delfos se podía leer la frase: “Conócete a ti mismo”. Estas palabras constituían, para las personas que acudían a aquel lugar mistérico a consultar el oráculo, toda una invitación a emprender una de las tareas principales de cada ser humano: el autoconocimiento. En efecto, cada uno es para sí una fuente inagotable de conocimiento. Las experiencias diarias son capaces de sorprendernos y poner a la luz dimensiones de nuestra existencia ignoradas o sepultadas voluntariamente. Una situación imprevista, un desengaño, cualquier acontecimiento que escapa a nuestro dominio, tienen la potencialidad de poner sobre la palestra aspectos que, hasta el momento, permanecían en el subsuelo de nuestra existencia.
Parte de este desconocimiento se debe a que algunas de estas dimensiones se han visto sepultadas u ocultadas por motivos personales o culturales. Quizás los sentimientos sean los que se hayan llevado la peor parte en este proceso. La educación de los sentimientos ha sido la gran desterrada del curriculum escolar, hecho que ha llevado consigo sepultar los sentimientos y las emociones en el subsuelo de la vida, como una dimensión de la existencia destinada a estar oculta, para vivir de espaldas o indiferentes ante esta riqueza inconmensurable.
Con frecuencia se ha utilizado el símil de la arqueología (Miguel Angel Santos Guerra, Arqueología de los sentimientos en la escuela. Ed. Bonum) para refererirse al universo de los sentimientos como una realidad que está por descubrir. La inteligencia emocional ha puesto de manifiesto que no somos únicamente “cognicio” sino también emoción y sentimiento, y que prescindir de estos últimos significa amputar una dimensión nuclear de nuestra existencia. La inteligencia emocional nos recuerda que el conocerse a sí mismo pasa por cultivar la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emociones, para acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan el pensamiento, y para regular y comprender nuestras propias emociones.
“Conocete a ti mismo” supone iniciar, al modo del arqueólogo o la arqueóloga, una labor de acercamiento al yacimiento de nuestros sentimientos para iniciar una labor, árdua y no carente de dificultades, con el objetivo de desenterrar el tesoro que albergamos en nuestra interioridad. “Conócete a tí mismo” es la puerta que nos hace capaces de mostrar en cada momento lo que sentimos, no como un signo de debilidad, sino como manifestación de la transparencia del corazón que busca otro corazón para compartir una sonrisa o una lágrima.
Excavaciones en el Ágora Romana (Atenas, Julio 2009). Foto: Jose Martos

Excavaciones en el Ágora Romana (Atenas, Julio 2009). Foto: Jose Martos