Archivo del mes septiembre, 2011

La bicicleta, símbolo de la temporalidad

sábado, septiembre 3rd, 2011
Bicicletas alineadas (Amsterdam. Septiembre, 2009). Foto: Jose Martos

Bicicletas alineadas (Amsterdam. Septiembre, 2009). Foto: Jose Martos

La experiencia de la temporalidad marca profundamente la existencia humana.  Hablar de la identidad personal significa detenerse en el carácter temporal de la misma. El mismo Heidegger en su obra  Ser y Tiempo consideró la temporalidad como una dimensión estructural del sujeto. Prescindir de la temporalidad significa desnaturalizarlo ya que la existencia se desenvuelve ineludiblemente en unas coordenadas espacio-temporales.
Cada uno de nosotros tiene conciencia de que su vida constituye un proyecto vital con una proyección hacia el futuro como un camino de autorrealización. El carácter biográfico de la existencia es el reflejo de la necesidad que la persona tiene de buscar una conexión entre los acontecimientos que se suceden en su vida para superar la concepción reductivista de contemplar cada episodio de la existencia como un momento inconexo del resto de acontecimientos.
Ricoeur, en su celebre y emblemática obra Tiempo y Narración, ofreció un modelo específico  de conexión  entre acontecimientos en el que la construcción de una trama  permite integrar en la permanencia del tiempo la diversidad, variabilidad, discontinuidad y la inestabilidad.
El narrador de su propia historia se parece al ciclista que pedalada a pedalada, subido sobre una bicicleta, recorre en una trayectoria distintas etapas de un mismo trayecto.  El relato permite integrar en una unidad narrativa distintas experiencias  que conforman la trama de la vida.  La narración ofrece la posibilidad de mirar hacia atrás para buscar el sentido de la trayectoria y del proyecto vital que se ha construido. La imagen de la bicicleta, y en concreto de la persona que la dirige, nos ayuda a comprender el  esfuerzo que tiene que realizar la persona para otear las etapas de su vida, acometiendo un proceso reflexivo que le ayuda a comprenderse a sí mismo como sujeto que construye e interpreta su identidad .
Gusdorf describe con maestría este reto personal de búsqueda del sentido de la existencia:

El individuo que ha llegado a la edad de hombre debe aceptar la tarea necesaria e imposible de descrifrar el sentido de su aventura, de reagrupar los elementos dispersos de su destino   según el orden de inteligibilidad al que da su adhesión. La fidelidad a sí mismo es una virtud fudamental: la autobiografía será entonces el esfuerzo por discernir el gran eje de una vida, jalonada por los momentos esenciales de su desarrollo” (1990:841)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
GUSDORF, G. (1990). L´autobiographi, échelle individuelle du temps. Bulletin de Psychologie, 397, 831-846.
HEIDEGGER, M. (1998), Ser y tiempo . Santiago de Chile : Editorial Universitaria.

 

José M. Martos